Escribir de forma inteligente

Aprender a escribir ficción puede ser abrumador a veces: tantas cosas nuevas que descubrir, tantas ideas rebotando en la cabeza, tantas tareas a realizar en el proceso de escritura de una novela. Por supuesto, estas son las cosas que hacen que la escritura de ficción tan emocionante. Pero también te puede llevar a un punto muerto.
Querer ser un escritor profesional es una buena meta, pero hay que tener claro que simplemente no va a llegar a donde quiere en unas pocas semanas… o meses.

Se tarda mucho tiempo encontrar nuestra manera de escribir ficción de calidad, pero mucho menos poner todo lo que han aprendido en la práctica. Escribir una novela se parece mucho más a una maratón que a los 100 metros llanos. Algunos nuevos escritores piensan que la escritura es una carrera de velocidad, pero tienden a abandonar la carrera igual de rápido.
Los novelistas más realistas saben desde el principio que para llegar a la línea de meta (es decir, conseguir publicar una novela) deben tener resistencia y una determinación tenaz.
No sólo es necesario hacerle un hueco en su ya ocupada vida al acto de escribir (por ejemplo, levantarse a las seis de la mañana en vez de siete) sino que hay otras cosas que debe hacer si quiere tener éxito.

1. Trabaje de forma inteligente.

Estoy seguro que todos ustedes han oído hablar de este proverbio chino:
Un viaje de mil kilómetros comienza con un solo paso.

No es un mal consejo. El viaje en el caso de los escritores es la planificación y redacción de un largo trabajo de ficción. Y para eso se necesita un buen plano y un plan de avance.

Afortunadamente, usted tiene aquí mismo un plan de avance, la sección sobre cómo escribir una novela, el plano lo creará usted cuando termine una versión completa del argumento.

Estudie el plan de avance antes de empezar con su proyecto. Realmente le dice todo lo que necesita saber acerca de cómo escribir ficción a un nivel profesional.

Las incontables sesiones de trabajo frente al escritorio serán todos los pasos que deberá dar para terminar este viaje de mil kilómetros que es completar su novela. Si se sienta a escribir y se concentra en una tarea específica (dar contenido a un personaje, descubriendo un giro de la trama, la redacción de una escena) ese será otro paso que deje más camino a su espalda. Si, por el contrario, intenta hacer 100 cosas a la vez, simplemente se sentirá abrumado y probablemente no logrará nada. Eso es lo que quiero decir con trabajo inteligente.

Claro, a veces es necesario pasar una sesión de escritura mirando el plano general, a qué altura del proyecto se ha llegado, planificando las tareas que necesita hacer a continuación. Esto es como detenerse a estudiar el mapa para después seguir caminando. Pero en la mayor parte, deberá ignorar el recorrido global y concentrarse en alcanzar sólo una pequeña tarea por día. Es increíble cómo este sistema hace rendir el tiempo. Y, dicho sea de paso, es mucho mejor si la tarea que se fija cada día se puede resolver dentro de la sesión de trabajo. Si se propone escribir una página, por ejemplo, pero termina escribiendo dos, porque realmente se metió en tema y le surgía de forma fluida, terminará sintiéndose muy bien. Si espera escribir 10 páginas, se sentirá mal cuando sólo consiga 5. 10 páginas en una sesión es mucho, tanto que es posible que no le den ganas de ponerse trabajar en absoluto.

Hablando de eso…

2. Cumpla su tiempo de escritura diario, no importa lo que pase.

Convertirse en un escritor de novelas es probablemente algo que usted ha estado soñando durante años. Pero los sueños no se hacen realidad por sí mismos. Tarde o temprano tiene que ser realista, y eso significa ponerse manos a la obra, tanto si le apetece o no. Esperemos que usted tenga siempre muchas ganas de trabajar. Con suerte, usted se sentirá tan emocionado y entusiasmado con su novela que se levantará antes de que suene la alarma cada día. Pero, siendo realistas, habrá días en que la perspectiva de sentarse a escribir no lo llenará de alegría. De todos modos hay que hacerlo.

Si usted planea trabajar en su novela durante una hora antes del desayuno o 30 minutos después de la cena (o lo que sea que haya dispuesto), entonces eso es lo que debe hacer. Estar escribiendo en casa no debe ser sinónimo de estar disponible para cualquier otra cosa que se necesite. Una verdadera emergencia, que requiera su atención inmediata puede alejarlo de su escritorio, pero cualquier otra cosa menos urgente debe esperar. Esa es la disciplina que necesita para convertirse en un escritor profesional y la necesitará todos los días.

Pero, si le sirve de consuelo, la satisfacción que se obtiene al haber trabajado de forma creativa durante una hora, es siempre superior a la energía que se invierte en ello.

3. Cuando se siente a escribir, ¡escriba!

No estoy en absoluto de humor para escribir, deberé entonces escribir hasta que lo esté.
Jane Austen.

Lo siento, pero comprobar sus e-mails no cuenta como escritura, ni chequear Facebook. Tampoco reorganizar el cajón de su escritorio, ni quitar el polvo del teclado. Hacemos estas cosas mientras estamos esperando que la inspiración nos llegue de repente, pero, la verdad, nunca lo hace. La inspiración nunca llega por sí misma.

Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.
Pablo Picasso.

No es escritor, pero su frase se aplica a todas las actividades creativas. Hay que sentarse a trabajar así te apetezca o no. Entonces, si su pequeña tarea para el día es la elaboración de una escena en particular, empiece a escribirla. Las primeras palabras se verán muy forzadas y saldrán lentamente, pero pronto se encontrará con que su inspiración ha comenzado a fluir. Tenga en cuenta que no siempre tiene que estar frente a la pantalla tratando de llenar hojas y hojas de prosa exquisita. Usted puede pasar su tiempo de escritura:

Creando o completando el perfil de un personaje

Pasando a la computadora lo que había escrito a mano ayer.

Haciendo un poco de investigación.

Sólo asegúrese de que usted siempre trabaja en algún aspecto de su novela, durante todo el tiempo que usted le ha asignado. Al final, la gigantesca tarea de escribir una larga obra de ficción, en última instancia, se reduce a establecer una rutina que funcione para usted, y luego apegarse a ella, le guste o no.

Con la práctica, tanto la pereza como el trabajo duro pueden convertirse en hábitos. Sin embargo, sólo el trabajo duro puede ser divertido y, al final, satisfactorio.

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