La primera frase de la novela

primerafrase

Está claro, en el mundo de la novela contemporánea hay pocas oportunidades para enganchar al lector y que se decida a leer nuestro libro. Las primeras tres páginas son cruciales, pero lo más importante de esas tres páginas es la primera frase (llamada íncipit, de latín incipio ‘empezar’).

Es imperdonable dejar pasar este instante de absoluta atención, en el que el lector busca legitimar su decisión de haber tomado en sus manos este libro en particular. La primera frase debe cautivar al lector, atraparlo o al menos intrigarlo de alguna manera, para que le sea imposible dejar de leer.

Hay diversas maneras de encontrar esa “frase de apertura”, todas válidas, pero lo que no hay que hacer es subestimarla. Por sí sola puede establecer el tono de toda la novela. No hay manera de establecer una regla para obtener una buena frase inicial, ya que influyen demasiadas cosas en su concepción y en su valoración (muchas de ellas subjetivas), pero como leer ayuda a escribir mejor, quizás leyendo ejemplos de primeras frases logremos captar su esencia y generar nuestros propios comienzos con cierta calidad literaria.

Hay primeras frases memorables y muy conocidas, chispas de genialidad que, por más espontáneas y frescas que parezcan fueron concienzudamente pensadas, valoradas, corregidas, editadas y reescritas.

La primera frase de nuestra novela puede ser:

Un principio universal

Esta era la técnica básica de los clásicos europeos. Consiste en abrir la novela con una frase que sintetice un pensamiento que, en forma de sentencia lapidaria, se da a conocer como un dogma, algo más allá de toda duda. Evidentemente el resto de la novela debe confirmar dicha frase. En esta categoría están:

«Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.» Orgullo y prejuicio, Jane Austen.

«Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz es infeliz a su manera.» Anna Karenina, León Tolstoi.

«La vida cambia rápidamente. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida como la conoces termina.» El año del pensamiento mágico, Joan Didion.

«Con todo, creo, los recuerdos de la primera infancia consisten en una serie de impresiones visuales, muchas de ellas muy claras, pero carentes de cualquier sentido de la cronología.» La sirena, Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

«Detrás de cada hombre vivo hay treinta fantasmas, porque esa es la proporción en la que los muertos superan a los vivos.» 2001 – Una odisea espacial, Arthur C. Clarke.

«Todas las historias son historias de amor.» Eureka Street, Robert Wilson McLiam.

«Hay algo curioso sobre las madres y los padres. Incluso cuando su propia hija sea la pequeña ampolla más asquerosa que te puedas imaginar, todavía piensan que ella es maravillosa.» Matilda, Roald Dahl.

Una afirmación simple

A veces todo el peso de la apertura de la novela se pone en la enunciación de un hecho. La tendencia natural es el impacto, la búsqueda de una situación fuera de lo común. El hecho narrado debe ser suficientemente contundente o distintivo como para generar la buscada intriga en el lector:

«Todos los chicos crecen, excepto uno.» Peter Pan, JM Barrie.

«Tuve una granja en África.» Memorias de África, Isak Dinesen.

«Al día siguiente no murió nadie.» Las intermitencias de la muerte, José Saramago.

«Soy un hombre invisible.» El hombre invisible, Ralph Ellison.

«Al despertar Gregor Samsa una mañana, luego de un sueño intranquilo, se encontró en su cama transformado en un insecto gigante.» La Metamorfosis, Franz Kafka.

«Alguien me estaba mirando, una sensación inquietante si estás muerto.» Entre luz y tinieblas, Laura Whitcomb.

 «Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé.» El extranjero, Albert Camus.

Una introducción

Como si estuviéramos en una reunión o ante un auditorio, algunas primeras frases son una introducción, una aclaración de que se va a contar una historia o de dónde ocurrían los hechos. Estas frases siguen la antigua línea de los cuentos orales, que comenzaban con: “Había una vez…” Hay algunas novelas que hasta empiezan advirtiendo al lector que no lea el libro, una inteligente apelación a la psicología inversa.

«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.» El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra.

«Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Ítalo Calvino, Si una noche de invierno un viajero.» Si una noche de invierno un viajero, Ítalo Calvino.

«Sucedía en Megara, arrabal de Cartago, en los jardines de Amílcar.» Salambó, Gustave Flaubert.

«No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir.» El gato negro, cuento de Edgar Allan Poe.

«Esta es la historia más triste que he oído.» El buen soldado, Ford Madox Ford.

«Todo esto sucedió, más o menos.» Matadero cinco, Kurt Vonnegut.

«Las cosas podían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así.» El camino, Miguel Delibes.

«Si usted está interesado en las historias con final feliz, sería mejor leer algún otro libro.» Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket, Daniel Handler.

«Si vas a leer esto, no te molestes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate.» Asfixia, Chuck Palahniuk.

Una presentación

Hay escritores que prefieren introducir al protagonista o alguno de los personajes desde la primera frase. Esto se da generalmente (aunque no de forma exclusiva) en las novelas escritas en primera persona.

«Llámenme Ismael.» Moby Dick, Herman Melville.

«Yo tenía doce años la primera vez que anduve sobre el agua.» Mr. Vértigo, Paul Auster.

«Yo no soy malo, aunque no me faltan razones para serlo.» La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela.

«Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne». El túnel, Ernesto Sábato.

«Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico esto y lo otro y lo de más allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos)…» Yo, Claudio, Robert Graves.

«Pues sepa Vuestra Merced, ante todas cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca.» El Lazarillo de Tormes.

«El idiota vivía en un mundo negro y gris, matizado por los relámpagos blancos del hambre y las llamas vacilantes del miedo. Llevaba ropas raídas y rotas. Aquí una tibia, afilada como un frío cincel, y allí, en la camisa agujereada, se veían unas costillas como dedos de un puño. Era alto y chato, de mirada serena y rostro inexpresivo.» Más que humano, Theodore Sturgeon.

«No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado como soldado de los tercios viejos en las guerras de Flandes.» El Capitán Alatriste,  Arturo Pérez Reverte.

«El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente.» Harry Potter y la piedra filosofal, JK Rowling.

«Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no me apetece contarles nada de eso.» El guardián entre el centeno, JD Salinger.

«Le cruzaba la cara una cicatriz rencorosa: un arco ceniciento y casi perfecto que de un lado ajaba la sien y del otro el pómulo. Su nombre verdadero no importa; todos en Tacuarembó le decían el Inglés de La Colorada.» La forma de la espada, Jorge Luis Borges.

«Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento.» El halcón maltés, Dashiell Hammett.

«Scarlett O’Hara no era bella, pero los hombres rara vez se daban cuenta de ello cuando se veían atrapados por su encanto…» Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell.

 «Soy un hombre enfermo… Un hombre malo. No soy agradable.» Memorias del subsuelo, Fiódor Dostoyevski.

Una anticipación de hechos futuros

Con una breve y (por lo general) críptica referencia a lo que va a suceder luego en la historia, algunos escritores buscan enganchar a sus lectores, que no tendrán más remedio que seguir hasta que se aclare éste hecho. Esto puede ser un arma de doble filo si genera más intriga o expectación que la que el hecho resolverá más adelante. La resolución deberá estar a la altura de la promesa.

 «¿Encontraría a La Maga?» Rayuela, Julio Cortázar.

«Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo.» Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.

«Nadie que hubiese visto a Catherine Morland en su infancia, habría supuesto que había nacido para ser una heroína.» La abadía de Northanger, Jane Austen.

Una acción

Según la escritora de novelas de misterio Patricia Highsmith, las primeras frases de una novela deben poner algo en movimiento, iniciar una acción. No debe ser siempre una acción trepidante, sólo intentar evitar un comienzo estático. Hay muchos escritores que se meten directamente en medio de la acción de sus historias y después (si cabe) explican las causas.

«Tom echó una mirada por encima del hombro y vio que el individuo salía del Green Cage y se dirigía hacia donde él estaba. Tom apretó el paso. No había ninguna duda de que el hombre le estaba siguiendo.» A pleno sol, Patricia Highsmith.

«El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él.» La Torre Oscura I, El pistolero, Stephen King.

«Ellos disparan a la chica blanca primero.» Paraíso, Toni Morrison.

«El desconocido llegó un día huracanado de primeros de febrero, abriéndose paso a través de un viento cortante y de una densa nevada, la última del año.» El hombre invisible, HG Wells.

«Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera.» Pedro Páramo, Juan Rulfo.

«Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie.» Nada, Carmen Laforet.

«Era un viejo que pescaba solo en un bote del Gulf Stream y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez.» El viejo y el mar, Ernest Hemingway.

«Escribo esto sentada en el fregadero de la cocina.» El castillo soñado, Dodie Smith.

Una evocación poética, nostálgica o visual

Algunos escritores pretenden transmitir una imagen lírica en sus primeras frases y por ello juegan con las palabras buscando belleza y sonoridad antes que impacto.

«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.» Historia de dos ciudades, Charles Dickens.

«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.» Lolita, Vladimir Nabokov.

«Siempre me siento atraído por los lugares en donde he vivido, por las casas y los barrios.» Desayuno en Tifanni’s, Truman Capote.

«Caminan lentamente sobre un lecho de confeti y serpentinas, una noche estrellada de septiembre, a lo largo de la desierta calle adornada con un techo de guirnaldas, papeles de colores y farolillos rotos: última noche de Fiesta Mayor (el confeti del adiós, el vals de las velas) en un barrio popular y suburbano, las cuatro de la madrugada, todo ha terminado.» Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé.

«La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores.» La señora Dalloway, Virginia Woolf.

«Había una vez una mujer que descubrió que ella se había convertido en la persona equivocada.» Cuando éramos mayores, Anne Tyler.

«En mis años mozos y más vulnerables mi padre me dio un consejo que desde aquella época no ha dejado de darme vueltas en la cabeza. Cuando sientas deseos de criticar a alguien, recuerda que no todo el mundo ha tenido las mismas oportunidades que tú tuviste.» El gran Gatsby, F Scott Fitzgerald.

«Los buques a la distancia tienen el deseo de todos los hombres a bordo.» Sus ojos miraban a Dios, Zora Neale Hurston.

«Por la noche me acostaba en la cama y veía el espectáculo, cómo las abejas se colaban por las grietas de la pared de mi dormitorio y volaban en círculos por la habitación, haciendo ese sonido de las hélices, un zzzzzz agudo que zumbaba por mi piel.» La vida secreta de las abejas, Sue Monk Kidd.

«Los moribundos sonidos finales de su ensayo general dejaron a los Laurel Players sin nada que hacer más que quedarse allí, en silencio e indefensos, parpadeando frente a las candilejas de un auditorio vacío.» Revolutionary Road, Richard Yates.

»La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían  renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita.» El Aleph, Jorge Luis Borges.

«Un sentimiento de honda melancolía invade al director de escena, que, sentado frente al telón, observa la bulliciosa feria.» La feria de las vanidades, William M Thackeray.

«Al despertar en el bosque en medio del frío, y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior.» La carretera, Cormac McCarthy.

«Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.» El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez.

 Habrá muchas más inicios que se pueden destacar. Cada uno atesora esa frase que captó inmediatamente su atención y lo hizo continuar leyendo: ¿Cuál agregaría usted a la lista? ¿En qué categoría?

Más artículos...

26 Respuestas

  1. Sirvi dice:

    Interesante. Si escribir ya no es una tarea fácil, elegir la primera frase todavía lo es menos, más aún sabiendo la importancia que ésta tiene.
    Respondiendo a la pregunta: no sería capaz de decidirme por uno solo de los principios, creo que todos ellos, bien elegidos, me pueden arrastrar a la lectura, aunque sí que creo muy importante ofrecer una visión general del tono de la obra en sus primeras frases.

  2. Raúl dice:

    Como introducción me gusta mucho el inicio de El Hobbit: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit”.

    • escrilia dice:

      “No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.” Totalmente de acuerdo contigo Raúl. Excelente introducción. Siempre me gustó la manera de escribir de Tolkien, tan cuidadoso de los detalles.

  3. Otro comienzo memorable es el de Cronica de una muerte anunciada: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros”

    Hoy estuve revisando varias entradas del blog y me pareció de los mejores que he visto en materia literaria. Lo felicito.

    Saludos desde Nueva Zelanda

    PILA

    • escrilia dice:

      Muchas gracias Pila. El comienzo de “Crónica…” es espectacular; claramente una anticipación de hechos futuros y te deja con unas ganas terribles de seguir leyendo. Saludos!

  4. mayerling dice:

    Quiero escribir una novela… ¿se puede? Saludos.

  5. Carmen dice:

    ” Con el primer trueno, sabía que me quedaría a oscuras, y aquella habitación desangelada y llena de humedad, desconchada y a oscuras fue, si cabe aún más tétrica de lo que recordaría mi mente” Que tal este comienzo para uno.

  6. moisesrivas dice:

    Cada vez que le leo, quisiera poner todo su conocimiento en mi cabeza. Tanto que aprender y yo tan inexperto que no evito afligirme. ¿Podría recomendarme libros que me proporcionen una muy buena lectura? Creo que en mis gustos sobrenaturales y fantásticos me he limitado mucho a la lectura actual, de jóvenes, poderes y romance. Quisiera expandirme un poco. Por favor y gracias.

    • escrilia dice:

      El conocimiento académico no garantiza una buena escritura, Moisés, lo único que se puede hacer para evolucionar en este arte es escribir, cuanto más escribamos mejor. En cuanto a recomendar libros, no es fácil, porque depende mucho del gusto personal. Para ir a lo seguro te diría que leas libros de cuentos, historias cortas donde puedas disfrutar de cómo están escritas en pequeñas y variadas dosis. Un buen comienzo serían éstos:
      Ficciones, de Jorge Luis Borges
      Las doradas manzanas del sol, de Ray Bradbury
      Cuentos completos, Edgar Allan Poe
      Bestiario, Julio Cortázar
      Que los disfrutes.

  7. Daniel dice:

    Buenas tardes. Lo primero de todo, mis disculpas porque voy a escribir una parrafada. Ahora mismo solamente puedo utilizar el móvil y no puedo usar el “punto y a parte”. He estado leyendo desde hace una o dos semanas varios de tus consejos, que, por cierto, me han parecido maravillosos, y este, como todos, me ha gustado, aunque creo que ya he elegido un buen inicio para mi novela. Tengo curiosidad por saber quién eres, qué obras has escrito, porque este blog me ha ayudado mucho. Todavía soy joven y no sé si estoy capacitado para escribir una novela, además, en cuanto se acabe el verano toca la vuelta a los estudios y a la universidad, y creo que voy a tener un parón, aunque haré lo posible para que no sea así . Tengo varias dudas. Respecto a mi futuro, por ejemplo. Mi carrera es ingeniería informática, aunque mi auténtica vocación es la literatura, pero claro, no lo son el griego, el latín o la filosofía. Estoy trabajando más o menos duro en mi novela, aunque a pesar de haber ganado un premio de relatos cortos (tampoco un gran mérito, fue hace unos años y era para menores de 18 años), familiares y amigos no entienden mi pasión y mi esperanza. La historia de la novela creo que es buena (empecé de cero desde que leí tus consejos sobre personajes y otras cosas), y gracias a ti he avanzado bastante y he elaborado buenos personajes, pero todavía se me resisten algunas cosas, como los diálogos, que parecen un poco vacíos (¿algún truquillo?). Espero que algún día pueda mandarte una novela para recibir tu opinión. Un saludo desde el mar Cantábrico ;)) P.D. Voy totalmente en serio, quiero ser escritor desde niño, lo tengo muy claro, es mi sueño y llevo escribiendo desde los diez u once años (chorradas por aquel entonces, claro). P.D. Me parecieron también buenos comienzos el de “El nombre del viento” y “La verdad sobre el caso Harry Quebert” (este último libro me animó bastante a tomarme más en serio escribir, bueno, eso y mi profesora de lengua del instituto). Y el curso que viene voy a empezar a ir a un club/taller de escritura . P.D. Escribir una novela me está pareciendo MUY complicado y, aunque tengo ambición y esperanza, sé que me puede llevar años acabarla. Un saludo y perdón por la parrafada ;D

    • escrilia dice:

      Buenas Daniel. Puedes saber un poco más sobre mi en la página “Tomás”, arriba a la derecha. Es natural que tengas dudas sobre el futuro, ¿quién no las tiene?. Si te has decidido por la escritura de una novela es importante que sepas que, como toda relación duradera, pasará por altas y bajas. No desistas, la perseverancia es vital en este tipo de proyectos. Por otro lado, nadie sabe si es capaz de terminar una novela hasta que lo hace. La escritura no se aprende, es una habilidad que se desarrolla escribiendo y leyendo mucho. Los talleres de escritura son gimnasios para desarrollar el músculo creativo y darte las técnicas para plasmar tus ideas, pero el resultado dependerá siempre de tu empeño. Para ser escritor lo único que se puede hacer es escribir. ¡Adelante!. Ah… cuando quieras leeré tus escritos, pero no soy muy bueno criticando. Soy, diríamos, demasiado directo. Saludos.

      • Daniel dice:

        Acababa de leer lo que pone en el apartado de Tomás cuando he visto que me acababas de responder. Muchísimas gracias por tu respuesta y por todos estos consejos, ojalá algún día nos convirtamos en grandes autores! Y lo siento por ser pesado, pero respecto a los diálogos, algún consejo? Intentaré leer tu novela cuando pueda!

    • escrilia dice:

      Daniel, tengo escritas un par de cosas sobre el diálogo: Hablando bien, El diálogo y el número tres de Errores comunes. Creo que con esos lineamientos te irá bien.

      • Daniel dice:

        Muchísimas gracias y perdón por molestar, pero es que estoy en el pueblo y siempre tengo que entrar desde el móvil y no puedo investigar mucho (desde el portátil nunca he entrado a la página porque la descubrí hace nada). Muchas gracias por todo!! Haces un trabajo enorme aquí, me ayuda bastante! Un saludo!

  8. Un placer haber encontrado este espacio. Te pongo la primera frase de mi relato, quizá futura novela, quizá…¿se puede vivir con el corazón roto?
    Sí quieres saber la respuesta, te invito a descubrirlo. ¡Saludos!

  9. jaime castillo dice:

    A mi en lo personal me gusta abrir con frases de acción, porque creo que estas enganchan con fuerza al lector para continuar en la lectura, por ejemplo. “!Auxilio¡ !Socorrrro¡ eran los gritos de dolor de los pobladores que corrían tratando de salvar su vida. Eran los ataques a las aldeas hechas por el ejercito, era la época del conflicto armado y las campañas militares.” inicio de mi novela Palestina Sangriento. o ¿Dónde están los niños que Leopoldo Sagui robó?. Inicio de mi novela, Dos Historias. o !Bang¡!bang¡!bang¡ fueron los disparos que se escucharon al otro lado del hospital, mientras un hombre caía mortalmente herido, inicio de mi novela Felinos Asesinos.
    Pero lo que si no cabe duda es que este tema nos vuelve a dejar a todos con un sabio aprendizaje, definitivamente eres una persona que ya tiene mucha experiencia en esto de la escritura. Se nota y se siente el peso de tu profesionalismo en lo que escribes y como dominas los temas. !Mil gracias por compartirlos con nosotros¡

  10. Lucrecia Carolina Vidal dice:

    Buen día comparto mi apertura para que me guíes si estoy acertada en mi escrito…
    No todo es visible a los ojos, aún cuando vivenciamos cada hecho como algo real y al mismo tiempo nos empuja hacia lugares o personas que no logramos entender por qué están en esos sitios que alguna vez fueron parte de nosotros y por primera vez notamos su existencia…

  11. Lucrecia Carolina Vidal dice:

    Buen día y muchas gracias Tomás, seguiré trabajando en ella, solo me pregunto si el resto ya escrito tiene la misma modalidad. De todas formas creo que lo que sigue comienza a dar luz a lo que en principio puede ser complejo, seguiré corrigiendo; es muy grata tu ayuda y tus aportes en la página son muy útiles, continúo leyendo tus entradas, que tengas un buen día y nuevamente gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto:

Navegando este sitio usted acepta le utilización de cookies. mas información

Utilizamos cookies para facilitar el uso de nuestra página web. Las cookies son pequeños ficheros de texto que su navegador almacena en el disco duro de su ordenador y que son necesarias para utilizar nuestra página web. Las cookies que utilizamos no almacenan datos personal alguno, ni ningún tipo de información que pueda identificarle. En caso de no querer recibir cookies, por favor configure su navegador de Internet para que las borre del disco duro de su ordenador, las bloquee o le avise en caso de instalación de las mismas.

cerrar