Escribir con los cinco sentidos

cincosentidos

Los psicólogos han demostrado sobradamente que la vista es el sentido dominante de la mayoría de la gente normal. Por lo tanto, es lógico pensar que las descripciones de sus escritos estarán dominadas (a menudo) por cómo se ven las cosas. Las impresiones auditivas por lo general ocupan el segundo lugar, pero uno puede fácilmente imaginar circunstancias puntuales en las que las impresiones táctiles podrían ocupar un rango más alto de importancia en la historia. Veamos brevemente que tiene cada uno de los cinco sentidos para aportar a sus historias y hacer esas escenas originales, vívidas y creíbles.

Vista
Las impresiones visuales pueden ser de muchos tipos. Hay una creencia errónea de que este aspecto se cubre con sólo mencionar algunos colores. Pero si bien el color es importante, de nuevo de acuerdo a los psicólogos, sabemos que los estímulos visuales llegan al pensamiento consiente en un orden específico.

La dimensión espacial generalmente se percibe primero. ¿Qué tan amplio es este lugar? ¿Es cerrado o abierto? ¿Es alto el cielorraso, si es que hay? ¿Hasta dónde puedo abarcar con la vista, veo el horizonte? ¿Qué tan grande o pequeño es para nuestro personaje el espacio que describimos al lector?

La fuente de luz se nota usualmente al mismo tiempo que la dimensión, o justo después. ¿De dónde viene la luz? ¿Qué la emite? ¿Es blanca, tiene color? ¿Es directa y brillante o está tamizada por algo? Si estamos haciendo entrar al lector en una habitación, por ejemplo, ¿hay una pared de ventanas altas, o una sola hendidura en una pared sólida? Y si hay una pared de ventanas, ¿la luz que se filtra es el sol, hay cortinas o está nublado?

El color dominante del entorno pasa entonces a cobrar importancia. Describiendo un desierto es posible que, después de la inmensidad de la escena y tal vez el resplandor hiriente, el monótono marrón del terreno bajo un cielo cian sin una nube llame nuestra atención.

Las texturas son el próximo paso y pueden tener algún rol en la descripción. El juego de sombras sobre unos acantilados puede ser una imagen poderosa; también la placida perfección del espejo de agua de un lago en un día sin viento.

El contraste de tonos de color es un aspecto dominante de la vista. Las hojas de un árbol pueden ser de color verde, por ejemplo, pero en el contexto de su historia quizás parezcan formas negras bien definidas, recortadas contra el brillo del cielo azul. Ese camión de bomberos rojo podría ser más vibrante, si es visto estacionado frente a una pared blanca. El contraste a menudo intensifica las impresiones visuales.

Oído
Las impresiones auditivas son cruciales. El volumen del sonido en un escenario es, por supuesto, importante, pero también se debe considerar su tono e intensidad. ¿Es un sonido seco, irritante, melodioso o simplemente es ruido? ¿Es un sonido simple, con una sola fuente de emisión o la compleja suma de muchos sonidos?

Puede situar a su lector en la ciudad concentrando su atención en el aullido de la sirena de una ambulancia que luego se pierde tras los gemidos mecánicos de un camión de basura, las bocinas de los taxis, el rugido de distintos motores y el ruido de un subterráneo que hace temblar nuestros pies.

La identidad y la dirección de una fuente de sonido pueden ser importantes. ¿El sonido viene de lejos o cerca? ¿Está en el cuarto o más allá de las paredes? ¿Nos hace girar la cabeza en una dirección o parece inundar el aire alrededor del personaje? ¿Es el eco amortiguado de un disparo o el gemido de un niño?

Suponiendo que usted está contando su historia desde el punto de vista de un personaje dentro de la acción, la interpretación que ese personaje da al sonido también puede ser muy importante en su descripción. Por ejemplo, su personaje en el bosque oye un gruñido bajo y gutural. ¿Le hace recordar cómo su perro juega con las ardillas, o le trae a la mente la imagen de un oso hambriento?

A veces, también la ausencia de sonido es tan importante que merece mencionarse y termina completando nuestra imagen mental del escenario.

Olfato
El sentido del olfato generalmente se percibe en tercer lugar en nuestra lista de impresiones de un emplazamiento. Está muy por debajo de la vista y el oído debido a que es un sentido más primitivo, que tendemos a despreciar o ignorar en nuestra vida cotidiana. A menudo notamos sólo los olores fuertes, agradables o no y rara vez forman parte de la descripción de un escenario por sí mismos. Además, para la mayoría de los escritores, es difícil describir los olores, perfumes, fragancias y rara vez parece pertinente.

Sin embargo, una montaña podría volverse más vívida para el lector a través de una breve mención, convincente, de la fragancia de pino y hojas caídas. El terror de un fuego puede reforzarse por de escozor de la nube de humo que amenaza con ahogar a los transeúntes. En tales casos, una apelación al sentido del olfato podría ser útil, e incluso necesaria.

Los olores también son disparadores de recuerdos y sensaciones archivadas en la mente del lector. Una buena referencia olfativa puede generar la atmósfera melancólica que buscamos para cierta escena.

Gusto
Las impresiones gustativas, como parte de un escenario, serán puntuales. Este sentido no es muy utilizado para descripciones generales y sólo se hace referencia a él en casos específicos en que la acción lo demanda. Pero en aquellas situaciones excepcionales en los que la descripción de un sabor (dulce, amargo, salado, acido, picante) puede mencionarse, también formará parte de la configuración física de la historia.

Tacto
Implica una determinada acción por parte de nuestros personajes, pero la descripción de las impresiones táctiles pueden ayudar a fortalecer la imagen del escenario. Aquí también entran la sensación de temperatura (un calor sofocante, un frío que cortaba la piel), el viento, las gotas de lluvia sobre la cara.

Como escritor de ficción, llegarán ocasiones en que usted querrá apelar a la mayoría de los sentidos en un intento de hacer su historia vívida y atractiva. Sin embargo, debe procurar ser preciso en las referencias, y no dejarse “arrastrar” por algún vuelo poético de la imaginación en la descripción que contradiga un hecho conocido, porque sólo logrará restar credibilidad a su historia.

Cómo transmitir impresiones sensoriales precisas
No basta con utilizar sólo las impresiones conocidas y verificables, y esparcirlas en la novela con cuidado. Los lectores anhelan las referencias físicas más vivas y llamativas que usted sea capaz de dar. Aquí hay algunos puntos adicionales que usted debe tener en cuenta.

Su imaginación estará llena de impresiones sensoriales que desea transmitir al lector con el fin de hacer realidad el mundo que usted imaginó para su historia, pero existe el peligro de exagerar. La clave aquí es evitar generalizaciones o vaguedad, y ceñirse a lo específico, al detalle concreto.

Supongamos, por ejemplo, que está tratando de describir un hermosa mañana de campo, y se empantana en generalizaciones y  frases vagas. Es posible llegar a algo como esto:

El hermoso día comenzó con un sol brillante sobre un cielo claro. Una suave brisa soplaba por entre las ramas de los enormes árboles detrás de la casa. Más allá del ancho río, a través de un ligero velo de niebla, se podían ver los edificios de la ciudad…

Es evidente que uno podría llenar páginas con este tipo de descripción vaga y generalizada, y en realidad nunca llegará a ninguna parte. Si busca unas palabras que sean más específicas y concretas, usted puede intentar algo así:

Protegiéndose los ojos del sol brillante, ella salió a la brisa fría, tratando de penetrar con la mirada la neblina blanca sobre el río. Más allá, los edificios de la ciudad parecían bloques de juguete desparramados por el suelo.

El punto aquí es simplemente pensar en la relación que existe entre la especificidad de la información y el estilo. Si usted es lo suficientemente específico entonces escribirá de forma precisa, y esto tiende a evitar en su escritura pasajes descriptivos demasiado largos.

Otra reflexión sobre el “excesivo” detalle: La repetición de las mismas impresiones sensoriales hace que una historia sea aburrida y predecible. Si usted necesita hablar en repetidas ocasiones del clima helado, por ejemplo, debe encontrar una forma diferente para referirse a él cada vez. Usted no puede simplemente seguir diciendo hace frío afuera. En su lugar, considere integrar en sus escenas detalles como los siguientes:

El hielo que se forma en los bordes de los cristales de las ventanas.
La respiración de un personaje que sale de sus pulmones en nubes vaporosas.
Los copos quebradizos se arremolinan en la noche brumosa.
Un personaje tiritando y deseando haber traído un abrigo más pesado.
Doloroso hormigueo en las orejas y los dedos.
Ojos llorosos por el viento helado.
El crujido de la nieve bajo las botas.
Las caras y las manos enrojecidas de frío.
Las nubes bajas y espesas.
El resplandor del reflejo sobre la nieve.

Todos estos pequeños detalles nos dicen “hace frío” sin mencionarlo directamente de forma reiterativa. Con una selección de pequeños pero precisos detalles como estos se puede dar continuo énfasis al escenario sin llegar a ser cansino.

Si su historia lo necesita, puede hacer una lista de detalles a utilizar para reforzar cierta característica del emplazamiento y tenerla a mano como referencia. El uso de esta técnica le ayudará a hacer avanzar la historia a buen ritmo, impidiendo que la necesidad de mostrar el escenario la haga lenta y repetitiva.

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3 Respuestas

  1. nelmoran dice:

    Gracias por el escrito.

    Saludos

  2. Muchas gracias por compartir estas instrucciones de cómo utilizar los 5 sentidos, muy útil.

  1. 22 febrero, 2014

    […] Escribir con los cinco sentidos. […]

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