Escribir como un profesional

Vaya por delante que esta entrada no es mía (aunque mi trabajo me llevó adaptar y traducir). En una de esas raras ocasiones en que YouTube me sugiere material interesante me topé con un vídeo llamado «How to be creative: how an artist turns pro». Las imágenes subidas por Storytellers a su vez se inspiran (como ellos mismos aclaran) en el libro de Steven Pressfield «La guerra del Arte» (182 páginas, editado en castellano por Black Irish Entertainment LLC) y empiezan citando a Bukowski, razón suficiente para terminar captando toda mi atención los 12:56 minutos que dura. No soy el único al que le pasó esto, porque a día de publicación de este artículo tiene nada menos que 1.452.160 visualizaciones y subiendo. Cuando acabó tuve claro dos cosas: Primero, que debía retomar la publicación de artículos en Escrilia y segundo que debía hacerlo con un artículo basado en la traducción de este mismo vídeo, para que la comunidad de habla hispana no se pierda este maravilloso contenido. Aquí va:


Como Ser Creativo: Como un Artista se Convierte en Pro

Hace un tiempo tropecé con este poema de Charles Bukowski sobre lo que se necesita para ser un escritor:

¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR? de Charles Bukowski

Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir buscando las palabras, no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama, no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama, no lo hagas.

Si tienes que sentarte y reescribirlo una y otra vez, no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas.

Si estás intentando escribir como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti, espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa ó a tu novia ó a tu novio
o a tus padres o a cualquiera, no estás preparado.

No seas como tantos escritores, no seas como tantos miles
de personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso, no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo bostezan hasta dormirse con esa gente.
No seas uno de ellos. No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma como un cohete,
a no ser que quedarte quieto pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato, no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti esté quemando tus tripas, no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento, y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

Charles Bukowski

Su mensaje, claro, se extiende a otras profesiones creativas desde dirigir películas o componer música hasta bailar o pintar. Incluso a los deportes. Aunque creo que es un bello poema y una forma bastante romántica de ver el esfuerzo creativo también está horrible y fundamentalmente equivocado.

La historia del mundo está llena de genios creativos de los que su arte no brotaba de con facilidad. Tomemos como ejemplo a escritores de innegable talento como Scott Fidzgerald, Mark Twain, J.K. Rowling o un pintor como Vincent Van Gogh.

Desde Aaron Sorkin, quien se describe inmerso en un bloqueo perpetuo hasta George R. R. Martin quien no parece acabar nunca su último libro de Canción de hielo y Fuego. Desde Tarantino quien habló de lo difícil que es sentarse ante una hoja en blanco donde de alguna manera debía aparecer la historia de su nueva película hasta el mismísimo escritor de la biblia de los guionistas, quien se ve como el mayor procrastinador del mundo:

Tengo el record olímpico en procrastinar. Puedo procrastinar hasta pensando sobre mi problema de procrastinación.

Robert McKee

Pienso que para estas mentes creativas, pero también para nosotros, mientras más entusiasmados estemos, más grande sea el proyecto y más importante sea para cumplir nuestros sueños, más difícil es efectivamente sentarse y hacerlo.

La trampa en que muchos escritores, incluido yo, caemos consiste en empezar frío con una página en blanco. No es que queramos escribir o que no tengamos la habilidad suficiente para poner palabras en la hoja. Simplemente no tenemos buenas ideas. No es divertido, créanme.

Hay un secreto que los escritores de verdad conocen y los aspirantes a escritor no: Lo duro no es escribir, sentarse a escribir es lo difícil.

Steven Pressfield

Resistencia

Según el autor de «La guerra del Arte», la resistencia es lo que se interpone entre la vida que vivimos y la vida que queremos. Lo que interfiere entre nosotros y nuestros sueños, lo que queremos crear o en lo que queremos convertirnos.

Un escritor que no escribe, un pintor que no pinta, un emprendedor sin proyectos son quienes cayeron víctimas de la Resistencia.

Esta resistencia debe tomarse en serio, debe declararse como EL MAL. Millones de personas han sido vencidas por ella, incontables sueños han muerto por haber renunciado a seguir intentándolo o no atreverse siquiera a comenzar a cumplirlos.

Es esencial aprender a reconocer esta resistencia y actuar para superarla.

La resistencia es invisible e interna. Podríamos pensar que son nuestros amigos, el trabajo, las mascotas o internet lo que nos mantiene alejados de nuestro esfuerzo creativo, pero eso es falso. La fuerza de la resistencia que nos conduce a implicarnos en otras cosas y procrastinar viene de nosotros mismos. Es el enemigo autogenerado desde adentro.

La resistencia es comúnmente denominada procrastinación porque así es mucho más fácil de entender: Empezaré, pero lo haré mañana. Aunque la meta de la resistencia es hacernos decir esto hasta nuestro lecho de muerte.

Otras manifestaciones de la misma resistencia se pueden encontrar en la autocomplacencia por medio del alcohol, el sexo, las drogas recreativas, los maratones de TV, los rumores o la comida basura. Si bien Pressfield aclara que complacerse no es siempre una manifestación de resistencia, pero si nos sentimos vacíos e insatisfechos luego de eso probablemente lo sea.

Sabemos de forma subconsciente que renunciamos a nuestras metas a largo plazo por gratificaciones instantáneas: La resistencia nos derrota.

La resistencia se manifiesta cuando creamos dramas en nuestra vida y nos nombramos víctimas; cuando perdemos tiempo criticando a otros, cuando convertimos nuestra vida en un culebrón o cuando racionalizamos cada impulso que nos impide empezar a crear. El artista trabajador no acepta este tipo de comportamiento destructivo en su vida porque lo aleja de su trabajo.

También la resistencia puede ayudar a que descubramos nuestra verdadera vocación. Se puede sentir cuando tenemos temor de empezar un nuevo proyecto creativo. Este miedo significa que es algo que necesitamos hacer. Algo a lo que amamos profundamente. Si no amamos un proyecto que nos aterra no haremos nada.

Mientras más resistencia encontremos en un proyecto, más satisfechos y realizados estaremos cuando logremos terminarlo. La resistencia siempre nos indica nuestro norte verdadero.

Y ¿Cómo podemos vencer esta resistencia de forma recurrente?


Convertirse en profesional

Volverse profesional en algo no tiene nada que ver con que ganemos o no dinero con nuestro trabajo creativo. De hecho es una filosofía de trabajo y una ideología de la ética aplicada a la producción de proyectos creativos.

Podemos ser profesionales un día y volvernos aficionados el día siguiente.

Cuando trabajo en un libro lo hago todos los días. No me levanto de mi sitio hasta no haber completado unas seis páginas. Y trato de escribirlas lo más limpias posible.

Stephen King

Esto es un ejemplo de escritor profesional. Sabe que el acto físico y mundano de sentarse a escribir pone en movimiento un proceso misterioso que produce inspiración. El aficionado espera la inspiración. El profesional sabe que, si comienza a escribir, ya llegará.

Por eso sabemos que ser profesional tiene poco que ver con el talento y mucho más con la actitud. El aficionado que siente terror a la página en blanco se queda esperando que el miedo se aleje, mientras el profesional comienza de todas maneras porque sabe que el temor nunca se irá.

El aficionado sueña con un universo de gloria. El profesional sabe que el éxito es un resultado del trabajo. Crea y deja que llegue la recompensa. Si ésta no llega sigue trabajando y así evita la decepción, que es una aliada de la resistencia para hacernos dar por vencidos.

El profesional afronta las situaciones como se presentan y no se excusa en la mala suerte, la adversidad o la injusticia. Tampoco deja que una brisa de buena suerte le convenza de que ya lo ha logrado. No toma la caída o el éxito de forma personal.

El miedo al rechazo es humano y se encuentra arraigado en todos nosotros. La resistencia lo sabe y lo utiliza para paralizarnos. Vencer el miedo al rechazo es una de las cosas más difíciles que debe hacer un profesional.

Después de poner cuerpo y alma en un proyecto creativo se aleja unos pasos y toma perspectiva. Revisa los detalles de forma fría y exhaustiva. Las críticas nunca las recibe como hacia su persona sino hacia su obra y eso irá evolucionando. Toma nota de lo que puede mejorar en el próximo proyecto y pasa página.

El profesional, aun estando derrotado, tirado en la lona, sabe que es mejor estar en el suelo del cuadrilátero que parado a un costado como cualquier espectador.

Mientras mayormente el aficionado declara escribir por amor a las letras o incluso se muestra orgulloso de no ganar nada con su escritura, el profesional utiliza el hecho de escribir por dinero como una forma de adoptar mentalidad de trabajador especializado.

En este punto pensaremos que es una forma fría y utilitaria de ver el trabajo creativo: ¿Dónde está el romance, la mitología, la belleza y el misterio del arte? Bueno… esas son precisamente las cosas que buscamos cuando nos convertimos en profesionales, porque sabemos que cuando vencemos la resistencia y nos sentamos a hacer nuestro trabajo pasa algo mágico. Llamemos eso un estado de gracia, una zona caliente o que, como lo llama Pressfield: nos visita la Musa.

Cuando nos presentamos delante de ella sin ego, sufriendo en nuestro esfuerzo, bajará a sentarse a nuestro lado como un poderoso aliado que nos ayudará a avanzar. Cuando con voluntad vencemos la resistencia y comenzamos a trabajar la musa toma el relevo y nos guía hasta terminar nuestro proyecto. Pero hay que vencer la resistencia cada día.

Solo en ese momento en que escribimos la última palabra, cuando tocamos la última nota, cuando damos el último paso de baile, podemos mirar a la resistencia a los ojos y decir «descansa en paz, hijadeputa»hasta que comencemos un nuevo proyecto y la batalla empiece otra vez.

Fuente: Storytellers

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12 Respuestas

  1. Juan Carlos Díaz Pabón dice:

    Joder, que buen articulo, muchas gracias por esto. Yo no soy escritor, ya quisiera serlo, sería maravilloso. Yo soy diseñador gráfico y publicista y la procrastinación, esa maldita que llamáis «resistencia», es un mal que me ha carcomido casi toda mi vida, y no me avergüenza decirlo, se que no soy el único y se que he tenido mis momentos, mis batallas ganadas aunque algunas las haya ganado casi al minuto cero, como en las películas, cortando el cable antes de que te explote la realidad en la cara, aunque a veces corte el cable que no es, el reloj te grita que ya te puedes ir preocupando seriamente y que tú vida se va a ir al trasto si no sales del letargo. Pero he perdido más batallas que las que he ganado, demasiadas, es una lucha interminable y odio perder el norte por culpa de esta neblina de satisfacciones irrelevantes de corto plazo.

    Pero he leido tú articulo, y no creas, he leído sobre el tema muchas otras veces, pero tú lograste que calara fuerte esta vez, no lo se, sentí como si alguien estuviera narrando la historia de mi vida desde un aspecto esencial en mi vida que es la creatividad, tal vez por el hecho de que más de una vez he tenido un miedo agónico de enfrentarme a una hoja en blanco, tal vez no para escribir, aunque a veces tengo que redactar algún copy para alguna campaña, pero la mayoría de las veces es para bocetar alguna idea, algún logo, o una campaña. Siempre está ahí esa ansiedad, nunca se va, y como si de una droga se tratara, esa resistencia me invita seductoramente a hacer otras cosas, pero es algo banal, porque en tú mente tus preocupaciones te taladran la cabeza, te recuerdan que tienes que buscar esa «idea maravillosa», y esa terrible sensación de que no sabes cómo la vas a alcanzar siempre está ahí, hagas lo que hagas, es un puto alfiler metido en un tu mente.

    Saludos.

    • Tomás dice:

      Gracias por tus palabras Juan Carlos. Los que intentamos hacer algo creativo sabemos que esta es una lucha constante, pero lo importante es ponerse a hacerlo. Ánimo. Saludos.

  2. Abel Garza dice:

    Muchas gracias Tomás por el tiempo que te tomaste en esta traducción y por guiarnos a quienes intentamos andar este sendero de las letras y la creatividad en sus diferentes expresiones. Descubrí está página con este artículo y puedo decir que seré un visitante recurrente. Gracias!

  3. Flack dice:

    Todo eso está bien. Sin embargo, en muchos textos relacionados con esto, se menciona a escritores Best seller, claramente invitando al escritor aficionado a seguir sus pasos. Por ejemplo Stephen King, uno de los más leídos en los últimos tiempos, pero poca sustancia y nutrimentos literario comparado a Poe, o al mismo Lovecraft. Igualmente el mismo George R Martin, notablemente un monstruo de las ventas, pero poca calidad literaria. Hablen y expongan de los clásicos. Así el aficionado a escribir tendrá más inspiración por conocer la verdad del mundo, que derrochan las obras cumbre. Y digo, que como dijera Camilo José Cela: quién desee ser escritor y no esta dispuesto a morirse de hambre, que cambie de oficio.

    • Tomás dice:

      Como verás, Flack, en ningún momento se hace alusión a la calidad del escrito sino a la actitud frente a la escritura en sí. El tema de la calidad tiene mucho de estilo, parte de gusto y algo de subjetividad… ya hablaremos de ella en su momento. En cuanto a King y Martin, se comparan por su conversación sobre su escritura y la constante producción de uno frente a la tardanza del segundo (aun sabiendo que cuando saque su libro ya tendrá millones de ejemplares vendidos).

  4. José Juan dice:

    Muy bueno, solo un comentario sin afán de molestar. La «o» ni se acentúa salvo en caso de separar números. Saludos.

  5. Juancho lee dice:

    Ese poema no sé si es realmente de Bukowsky. Lo he visto atribuido a escritor de farenheit.

    • Tomás dice:

      Hola Juancho. Este poema no es de Bradbury, yo corregí mi traducción comparándola con ésta: http://solobukowski.blogspot.com/2010/03/asi-que-quieres-ser-escritor.html

      • David flores García dice:

        Gracias por ser una luz mas en mi camino de pasión de escritor novelista…me enfrente a todo este monstruo sin saber q se le llama resistencia o procrastinación lo que se es que luche y lucho..cada día por escribir lo mejor de mis musas q me acompañan…soy un romántico…y luchp.por terminar y publicar mis libros con mente abierta al éxito de ventas y a la crítica como sea de donde sea…a esta resistencia yo le llame en mi la mantenida la que me robaba la inspiración..y la venci..y no era más que mi propia mujer…la deje la vendí y triunfe…gane termine vendí mis libros y sigo adelante a como sea…con lo poco o con lo mucho sigo….es un trabajo para mi…una gran droga….y a la droga quienes me quieran derrotar mi obra a un mis problemas y mis propios demonios…Saludos un placer…gracias

  6. Pedro Antonio dice:

    Muchas gracias Tomás. Leyendo tu mensaje, hé sentido el deseo de volver a insistir en contar mis historias, dejadas a un lado por las excusas que tengo para no sentirme culpable. Un abrazo.

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