Eres (y escribes) lo que lees

Leer debe volver a ponerse de moda. Bueno, quizás no moda de masas como enviar emoticones, pero sí de esas modas que importan. Debe estar bien visto leer, que haya mucha gente descubriendo el gusto que significa abrir su mente a otros mundos e historias nuevas (o clásicas). Hoy, como consejo, hay un montón de artículos y estudios que nos recuerdan qué tan bueno y útil es leer, cómo puede influenciar nuestra personalidad y afectar nuestra manera de pensar. Todo esto sin mencionar el auténtico placer físico que es sentarse cómodamente en nuestro sillón favorito y sumergirse en la lectura.

Y esto va a contracorriente de la tendencia tecnológica de leer cada vez menos y recibir todo el placer con el mínimo esfuerzo, porque parece que hay que esforzarse demasiado para leer.

Todos esos datos que nos hablan de la influencia de la lectura son reales. Muchos científicos, cantantes, actores, políticos y, por supuesto, escritores prueban la capacidad que tiene la lectura de definir nuestra forma de pensar y actuar.

Si no tienes tiempo para leer, no tienes el tiempo (ni las herramientas) para escribir. Stephen King.

¿Cómo objetar las palabras de uno de los autores más prolíficos y exitosos de la historia? Esto significa, en forma lisa y llana, que debemos leer mucho si queremos escribir como profesionales. Ninguna escritura de calidad es posible sin leer.

Leer y escribir

¿Puede imaginarse un músico, un compositor, que no escuche música? Lo mismo se puede preguntar sobre cualquier oficio. Al menos por interés profesional. Si el autor escribe para lectores ¿cómo va a entender a los lectores si nunca se convierte en uno?

Además leer no es un castigo ni un martirio. Leer es uno de los placeres más grandes que existen. Por supuesto, hay que disfrutar lo que leemos.

El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta ‘el modo imperativo’. Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro los aburre lo dejen; que no lo lean porque es famoso, que no lean un libro porque es moderno, que no lean un libro porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz. Jorge Luis Borges.

Sinceramente creo que es muy difícil, casi imposible, escribir algo bueno si nunca hemos experimentado el placer emanado de la buena escritura. Siendo escritores además tenemos un ojo crítico para la lectura que nos ayuda a aprender de las soluciones aplicadas por otros escritores y aprender de su escritura.

Hay una eterna discusión sobre si el arte de escribir se puede enseñar o no. Unos piensan que se nace con ello, que se tiene o no se tiene. Pero la verdad es que se refieren al talento (un poco más sobre este tema en este artículo) que igualmente hay que desarrollar y ejercitar o se pierde.

Escribir es una habilidad y, como tal, puede aprenderse desde cero y desarrollarla hasta convertirnos en maestros. Pero es una de las habilidades más complicadas, porque no solo depende de aprenderse algo de gramática, reglas de puntuación y técnicas de narración. De esta forma podemos aprender a escribir de una forma correcta para cada resultado que busquemos, pero la verdadera grandeza se logra internalizando el estilo, método y resultado de los grandes escritores que nos precedieron. Eso solo se logra leyendo.

Leer, entre otras cosas:

– Nos brinda inspiración para nuestras propias historias.
– Nos da nuevos conocimientos sobre innumerable cantidad de temas.
– Ayuda a aprender y desarrollar las bases de nuestros géneros preferidos.
– Amplía el vocabulario.
– Nos muestra infinidad de formas de comunicar las cosas.
– Nos brinda los secretos del oficio con ejemplos prácticos de los maestros de la escritura.

Todo lo que aprendemos de la lectura lo podremos utilizar como escritores. Pero si usted no piensa dedicarse profesionalmente a la escritura tampoco debe desdeñar las ventajas que otorga leer en otros ámbitos:

– Incrementa la capacidad de razonamiento y comprensión.
– Mantiene nuestro cerebro ‘en movimiento’, ejercitándolo.
– Aumenta nuestras posibilidades de inclusión social.
– Disminuye la posibilidad de contraer Alzheimer.
– Expande nuestra imaginación y nos da fuentes de inspiración.
– Disminuye el estrés.

Varios estudios científicos indican que leer incrementa el riego sanguíneo en el cerebro, aumenta la interconectividad de las células y mejora el funcionamiento general. Leer entonces es la mejor manera de mantener nuestro cerebro activo, alerta y funcionado cada vez mejor.

La lectura hoy

Hay que aceptar, como un signo de los tiempos, la creciente desconexión entre la escritura y la lectura que se evidencia en la red. Nunca hubo tanta lectura a nuestra disposición, toda allí esperando por nosotros y a la vez nunca hubo tan poca capacidad de concentración y esa inquietante sensación de estar perdiendo otra cosa por leer algo.

La humanidad está anulando a un ritmo acelerado su capacidad de estar a solas con sus pensamientos. Tanto la escritura como la lectura son actos solitarios. Los placeres solitarios están mal vistos en la era de la constante interconexión. También son actos liberadores y sus practicantes se pueden escapar de cualquier realidad por el tiempo que alguien decida leer o escribir. Usted se mete de lleno en un libro, se compromete con la historia, se entrega a la imaginación hasta el punto de que borre la rutina diaria (el tedio del trabajo, los problemas de relación, las noticias nefastas), y usted (lector o escritor) vive otras vidas en otros lugares y en otros tiempos. Eso es magia. Y el mundo está perdiendo la magia.

La omnipresencia de las redes sociales y el mensaje corto (mal escrito y de difícil comprensión) corroe la capacidad de las palabras de otorgar encanto en la soledad. Estar solo ya no se considera una libertad o un lujo, especialmente entre los adolescentes. Desconectar es un castigo. Detrás de las puertas cerradas de sus cuartos, lejos de los padres entrometidos y los hermanos molestos, la conexión con los amigos, los detalles y las distracciones de la vida fluyen a través de las paredes y las ventanas, erradican la distancia.

En nuestra era acelerada se pierden las distancias asociativas, esas que cambian de forma con la diversidad de puntos de vista y la multitud de interpretaciones. Esto ha influido irrevocablemente en nuestra forma de describir el mundo que habitamos y traducir los sentimientos y emociones. La inmediatez mata la metáfora y su desaparición juega un papel incuestionable en las perspectivas de la artesanía. Quizás el oficio de escribir es hoy de poco interés para ciertos personajes que solo quieren ser ‘escritores famosos’, dejando de lado la calidad. No importan otras letras, solo la fama que podamos sacar de las nuestras.

Personalmente no tengo problemas con personas que no leen. Hay mucha gente que simplemente elige no encontrarlo entretenido, no sienten que valga la pena el esfuerzo necesario. En realidad creo que aún no han encontrado el libro correcto para ellos, porque estoy seguro de que todos pueden obtener placer de la lectura si le dan oportunidad. Pero no intento convertir a los no creyentes.

Por otro lado, quienes quieren escribir y no leen solo se están haciendo daño a sí mismos.

Aún hoy, aunque disminuidos, los escritores ambiciosos y talentosos continuarán existiendo y su escritura será excelente porque han leído. Y sí, quedarán personas que no tienen interés en escribir, pero que se deleitan en una tarde de lectura.

Querer escribir sin querer leer es como querer echar a volar tu imaginación sin el combustible necesario.

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9 Respuestas

  1. Estimado Tomás:
    Hace nada que descubrí tu blog y también que hablas más o menos de lo mismo que yo en el mío. Si te apetece, pásate por allí y brinda conmigo por el oficio de nuestros amores.

  2. Hola, Tomás, muy buen artículo. Cómo siempre! Asusta un poco eso de la tecnología y de que hay personas que no pueden vivir sin un telemóvil o las redes sociales, pero es el mundo que tenemos ahora. Los extremos son malos, tanto el aislamiento, como la sobre exposición de nuestras vidas en la internet. No sé a donde iremos a parar. Me gusta leer, mucho, sobre todo los clásicos. Recientemente pedí prestado en la biblioteca “Crimen y castigo”, pero en portugués (el idioma que estoy aprendiendo) y pues veré qué tal me va. Saludos y qué vivan los libros!

  3. Hola, Tomás.

    Me ha parecido maravillosa tu reflexión sobre la necesidad de la soledad y la distancia asociativa para poder entrar en el proceso creativo.

    A mí no me preocupa tanto que un escritor que no lea se dedique a escribir, porque me parece que esta persona simplemente se ha equivocado de vocación y por tanto no le supondrá tanto dolor fracasar en su empeño. Sí que me preocupa que se relegue la lectura y otros placeres solitarios a un segundo plano, porque afecta a nuestra capacidad creativa e intelectual. La lectura no puede ser un imperativo, pero tenemos que hacer algo para que nuestros hijos le dediquen el tiempo necesario para apreciarla, porque la lectura no es un placer inmediato ni una distracción absoluta que todo lo anula, como lo son otros medios audiovisuales con mayor poder de absorción para nuestra mente.

    Me parece que la clave está, como tú dices, en esa soledad que nos aterra cada vez más. No estamos a gusto con nosotros mismos y Netflix nos propone estar en otro sitio con otra gente para llenar las horas vacías. La lectura comunica con nosotros, nuestro interior, nuestra psique; estos otros medios nos convierten en otros, nos sacan de nosotros mismos y esa soledad necesaria.

    Muchas gracias por tu artículo. Un abrazo,

    Marta

  4. Teo Palacios dice:

    El problema se plantea cuando no se lee y se quiere escribir. Para nuestra desgracia, hay mucho de eso. Y claro, luego vienen las quejas y los sinsabores. Pero antes de escribir hay que ser lector empedernido, si es que quieres escribir con decencia, claro…

  5. Osvaldo Gómez dice:

    Tomás. Gracias por el artículo! Pero esperaba más al leer el título. No sé, tips o sugerencias concretas de lectura. Siento un gran placer en leer y leer. Al punto que apeligra mi capacidad de escribir. Me parece mucho más fácil congeniar con el autor o autora, admirar más la genialidad de su estilo que ponerme a escribir. Siento el prurito de copiarlo, plagiarlo, imitarlo, y eso bloquea mi propia expresión. No dejo de pensarlos como maestros y como dice tu título, permean mi estilo, pero me falta esa transgresión creadora como puente entre lo que leo y escribo. No encuentro la conexión entre leer o leerme y escribir. Un novato

  6. Juan Antonio dice:

    Diría que casi, para no decir totalmente que alguien pueda escribir, sin leer, me he dado cuenta que en mi caso padezco de esa adiccion , le llamo así porque el día que no leo me siento mal, lo que en psiquiatría llaman el síndrome de abstinencia.
    Muy importante es leer para todos aquellos que escribimos, es el alimento de la imaginación y la creación, también muy valorado su explicación en cuanto lo que busca un editor, no obstante también que difícil es encontrar un editor, en fin mis cuentos siguen guardados en el archivo buscando el editor que los descubra y la novela ha tenido que detenerse por falta de respaldo financiero para que el narrador cuasi omnisciente se pueda alimentar. Gracias

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