Memorias: el arte de escribir recuerdos

Todos escribimos sobre lo que conocemos y lo que vivimos (o deberíamos hacerlo). Escribimos basándonos en experiencias propias o referidas que nos ayudan a delinear historias, personajes y comportamientos.

Usualmente utilizamos fragmentos de recuerdos, recomponiendo uno u otro aspecto de las historia o del personaje con nuestras percepciones. Pero hay todo un género dedicado a explotar este mismo recurso al máximo: Biografías (donde también entran las autobiografías), memorias y ficción autobiográfica.

Las biografías son obras más o menos noveladas, inspiradas en personajes históricos conocidos o no, pero todos con algún aspecto excepcional que es lo que mueve al escritor a llevar a cabo un importante trabajo de investigación en el que basa la historia.

Para las otras dos modalidades, memorias y ficción autobiográfica, los recuerdos y la experiencia personal son claves: Usted quiere escribir sobre algo que le ha pasado. Usted ha sido capitán del barco que llevó la mayor expedición científica al polo sur; su familia consiste en siete pares de mellizos gemelares, padre, madre, abuelos; la raptaron cuando era una niña y vivió doce años recluida en un sótano sin ver la luz del sol o simplemente se quiere casar pero no sabe con cuál de sus tres novios. Todos son puntos de partida válidos para buenas historias pero la primera duda que asalta su cabeza es: ¿Escribo las cosas exactamente como pasaron o utilizo mis vivencias de base para una novela?

Las memorias son un género en sí mismas, de hecho uno de los géneros gran desarrollo y venta del mundo anglosajón, no tan explorado en castellano. De los veinte libros más vendidos en todo el año 2016 en EEUU, cinco son memorias, dos autoayuda, cuatro no-ficción (estudios, ensayos, investigación), sólo ocho novelas de ficción y una obra de teatro (si, Harry Potter y el legado maldito).

Las memorias no son una autobiografía completa, no buscan contar su vida desde que era ese adorable bebé que se sometió a las presiones de la familia, la educación y vivió experiencias únicas que fueron moldeando el ser en que se ha convertido hoy. Por ello, las memorias no son una serie de sucesos o eventos: Las memorias son un fragmento, la esencia de un momento específico de su vida. Las mejores memorias son aquellas que nos dan una ventana a la naturaleza humana a través de la lente de una historia.

Dejando en segundo plano la historia estricta, informativa, las memorias rescatan los momentos más vívidos, los recuerdos y las emociones. En lugar de enfocarse en los eventos de la historia, enfóquese en el propósito de la misma. Igual que lo haría en una novela, permítase saltarse el tiempo, ignorar los hechos sin sentido o los no relacionados y refiera los trascendentes.

Si bien está retocada por la creación de una trama, las memorias son esencialmente no-ficción y los lectores esperan que eso sea así. En realidad, si están bien escritas, las memorias se leen como una buena historia de ficción con una importante diferencia: Realmente sucedieron.

Y ha aquí donde se presenta el primer dilema: quizás se sienta impelido a contar «la verdad de lo que pasó», pero a la vez tiene ciertos reparos sobre hechos y personas involucrados en la historia. ¿Debe ser estricto con los eventos o dejar cosas de lado? ¿Debe contar todo todo con pelos y señales o cambiar un par de nombres y dejar cosas de lado?

Hay algunas buenas razones para decidirse por escribir memorias en lugar de ficción:

– Mi historia real es inspiradora, habrá otras personas que se identifiquen con ella.
Compartir una historia verdadera y conectar con los lectores es una razón válida. SI sobrevivimos al cáncer, nos graduamos como abogados a los 50 años, hemos educado a nuestro hijo autista o conseguimos adoptar siendo una pareja gay; nuestra historia puede ser el ejemplo de superación que inspire a muchos a seguir luchando.

– Mi voz es única, mi punto de vista es original.
Tantas historias se han escrito ya que la forma de destacar es siendo originales: más emocionales, más dramáticos, más vulnerables, más graciosos o irónicos, etc.

– No me gusta novelar y tener que crear argumentos que justifiquen mi vida.
Cuando tratamos de hacer funcionar una historia real igual que la ficción, donde cada cosa tiene su porque, cada reacción su disparador, deberemos inventar razones y dejar de lado detalles inexplicables que quizás sean importantes. Para algunos escritores de memorias, desdibujar los contornos de la verdad para darle nueva forma literaria se interpreta como engañar.

– Sé lo que me ocurrió y tengo claros mis recuerdos. Las posibilidades de la ficción me superan.
El mundo ficcional permite todo y a veces esa infinidad de posibilidades paraliza al escritor que se siente cómodo en el ambiente limitado de sus vivencias. No tiene por qué hacer que su madre sea una cantante famosa en su historia en lugar de vendedora de perfumes. Usted conoce cómo era su madre y lo que hacía pero no tiene ni idea de cómo sería una madre como Madonna. No hay nada de malo en quedarse solo con los hechos verdaderos, si eso nos permite escribir de forma confortable. Se puede ser «muy literario» desde allí.

– Quiero explorar, analizar, exponer las razones que me llevaron a actuar así.
Desde la verdad usted trata de encontrar o explicar los motivos, sus motivos. Las obras ficcionales rara vez permiten profundizar tanto en el material personal mientras debemos estar atentos a la trama y la estructura.

Esto nos lleva al primero de los errores comunes que los escritores de memorias pueden cometer:

No intente mencionar TODO
Cada nombre, cada lugar, cada situación no amerita por el sólo hecho de ser real que la mencione en sus memorias. Es posible que algunos sentimientos resulten heridos si deja gente fuera de su historia, pero ¿está escribiendo una memoria para las personas conocidas o para una audiencia más grande? Si la respuesta es la última, entonces mencionar los figurantes que no juegan un papel clave en la historia alienará a su audiencia, que se sentirá que lee la guía telefónica. Elimine a quien no sea absolutamente necesario.

La forma más fácil de acercarse a sus memorias puede ser contar las cosas en orden cronológico, pero eso rara vez hace la historia más atractiva. Las memorias exitosas comienzan con escenas apasionantes que ocurren en algún lugar en el medio de la historia e incluso en el presente.

Cualquiera que sea su género, su tarea es contar una historia interesante. Deje fuera los acontecimientos intrascendentes y tenga en cuenta que está construyendo una historia, no sólo haciendo una lista informativa en el orden en que sucedieron las cosas.

No use las memorias como terapia
Es un excelente método de auto conocimiento, pero no es lo que usted quiere hacer en este momento. Si usted escribe para publicar, las memorias son su trabajo, dirigidas a un público lector. Si diluye el foco y se concentra en detalles sólo importantes para usted creará una historia sin sentido. En su lugar resalte las lecciones aprendidas durante la experiencia. Piense en el sentido principal de compartir esas vivencias en particular.

No utilice las memorias para saldar cuentas
Ciertamente hay memorias que describen terribles injusticias. Bien contado, el agravio es una parte orgánica de la historia, demostrada con las acciones de los personajes. Un autor creativo mostrará ideas interesantes para exponer estas viejas injusticias, desde la distancia del tiempo y con la perspectiva que da la experiencia de lo vivido.

¿Quién quiere leer el trabajo de alguien que es una revancha mezquina? Si tiene problemas con el pasado llame a un terapeuta. Obtendrá mejores resultados, y le ahorrará a su lector tener que asimilar sus rencores personales.

Enfóquese en sus objetivos. SI escribe para el gran público le conviene dejar de lado las rencillas particulares que tiene con tal o cual personaje.

La justicia poética es una de las ventajas de la ficción que en este caso no nos podemos permitir, salvo que en realidad haya sucedido. Por otro lado, el verdadero ejemplo es haber superado esa etapa.

No se preocupe por el resto
Claro que no debe ser hiriente ni malintencionado, pero no trate de ser amable en detrimento de la historia. Si se toca un nervio, arregle algunos detalles y cambie los nombres de quienes no quieren aparecer en el libro, pero no deje de lado una buena historia porque sea emocionalmente conflictiva para terceros.

Además, recuerde que sacando a las personas de su entorno inmediato, nadie reconocerá a los personajes de su libro.

No se haga el héroe
Sus personajes deben asemejarse a la realidad, mostrar fortalezas y debilidades. Ninguno puede ser bueno, comprensivo, inocente todo el tiempo. Algunas veces debe mostrarse como el villano si es así como pasó, explicar dónde se equivocó y qué aprendió con ello. Sus lectores tendrán una visión más completa y humana de usted.

No se apegue demasiado a la historia
Si su editor encuentra que una escena no tiene mucho sentido (aunque realmente haya sucedido así) probablemente no tenga sentido para sus lectores. Elimine el exceso. No ignore los consejos por estar demasiado involucrado en la historia (ya sé que es su historia)

Una vez escrita debe tomar distancia y permitir el normal desarrollo del proceso de edición. Con la integridad de la historia en mente hay que ser un artista, escribir su historia pero no ser intransigente.

Entonces ¿qué cosas debemos tener en cuenta para escribir nuestras memorias?

1- Decida qué período de tiempo abarca
Es un fragmento de su vida con un mensaje, que comienza y acaba. Como todas las buenas historias deberá tener un inicio, un desarrollo y un final con clímax y resolución. No le pido un argumento, pero sí acotar y clarificar el suceso al que se refiere.

2- ¿Qué tan personal será la historia?
El sentido de escribir memorias es compartir los hechos, especialmente si sus experiencias pueden ayudar o inspirar a quienes atraviesan una vivencia similar. Por otro lado, usted querrá compartir ciertos aspectos de su vida, pero otros no. Decidir dónde estará esta línea divisoria es crucial. Algunos detalles que no quiere hacer públicos puede que sean fundamentales para la historia. Si decide excluir sus motivaciones y acciones en ciertos pasajes para mantenerlos en privado, su historia puede hacerse difícil de comprender o su personaje puede quedar incompleto, plano o falso. Y se aplica a todos los personajes. Quizás no todos los involucrados deseen que usted comparta ciertos datos y deberá lidiar con ello.

3- Decida cuál será su mensaje
¿Qué idea deberá quedar en la cabeza del lector cuando acabe su historia? Luego todos sus esfuerzos deben dirigirse hacia allí. ¿Qué lo lleva a tomarse el tiempo de escribir sobre este suceso en su vida?

Todos los mismos consejos de escritura que se aplican a la ficción se aplican a la escritura de memorias. Usted necesita centrarse en la elaboración de una historia convincente que es accesible y compromete a su lector. Dejar de lado los detalles mundanos y centrarse en lo que hace que esta historia sea diferente a la de cualquier otra persona.

4- Decida qué porcentaje será hecho puro y cuánto habrá de literatura (licencia creativa).
Embellecer la historia puede significar solo cambiar los nombres de los involucrados para proteger la privacidad. Cambios más profundos pueden implicar la omisión de eventos claves, cambios en la cronología verdadera de los eventos o cambios leves para ayudar a enfocar la historia. Por ejemplo, dos personas que le ayudaron a lo largo de su camino de forma similar podrían ser fusionadas en un solo personaje compuesto para ayudar a la trama y al lector. La ficción tiene un equilibrio similar, pero a menudo es inversa. La imaginación pura se inspira en aspectos de la verdad. Por ejemplo, un personaje de ficción podría basarse en un amigo.

Por el bien de la historia, usted podría decidirse a tomar alguna licencia poética. Esto puede hacer que un proyecto se vea muy diferente, a medida que progresa, de lo que podría haber parecido al principio. No se sorprenda si esto sucede. Si usted ha decidido con antelación atenerse solo a hechos puros la historia será más manejable, pero quizás más plana.

5- Investigue.
Lo crea o no, una trampa en la que un autor de memorias puede caer es no conocer plenamente su historia, al igual que un personaje de ficción que sólo conoce partes de la historia más grande en la que está involucrado. Usted, investigando su propia historia, puede descubrir nuevos ángulos, razones y eventos. Como seres humanos, crecemos y aprendemos constantemente. Escribir sus memorias es probable que lo cambie como persona. Usted puede sorprenderse a medida que profundiza en su historia, y especialmente a medida que recibe la retroalimentación de los demás, que vea las cosas de manera diferente a cómo las vio por primera vez.

Es más fácil escribir una memoria cuando está lo suficientemente lejos en el pasado, se ha procesado completamente lo que pasó y usted ha ganado perspectiva sobre los eventos. Si todavía está en el proceso de tratar de entender esos eventos, podría ser demasiado pronto para escribir sus memorias. Por otra parte, la escritura, con todo el análisis y la retrospección que requiere, puede ser un gran desencadenante para avanzar en la vida al ganar distancia con el pasado. Cuanto más aprenda de su propia historia, más podrán beneficiarse sus lectores.

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1 Respuesta

  1. El tema es complejo, ciertamente hay que tomar en cuenta esa serie de aspectos, como por ejemplo: qué cosas voy a contar de mi vida o de las personas cercanas, qué cosas prefiero no revelar, o si introduciré otra u otras historias de ficción para completar la mía, total el tema da para largo. pero es una experiencia muy buena y gratificante escribir su propia biografía novelada.

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