El verdadero romance y los tópicos

romancetopico

Hay toda una corriente de literatura romántica que es constantemente menospreciada y considerada menor, de clase B. Hablo de esos libros en los que podemos ver, en la ilustración de sus portadas, el torso musculoso de un macho alfa, a veces con compañía femenina anhelante en segundo plano. Se vende bien y algunos han llegado a cifras de Best Seller, pero nadie se impresiona con ello, al fin y al cabo las hamburguesas se venden mucho, le gustan a mucha gente y nadie las considera comida gourmet.

Dentro de esta categoría han aterrizado ahora los títulos como “Cincuenta sombras…” y gran parte de la nueva ficción erótica. Era de esperar.

Pero hay otra sección de la estantería que se acerca de forma silenciosa. Muchos títulos para adolescentes y jóvenes (YA, Young Adult, como se la categoriza en inglés)  tienen fuertes elementos de romance en la trama y son muchas veces igualmente ridiculizados por su modo de retratar los “torbellinos que buscan satisfacer los deseos de la pasión” (no diré de cuál saqué esa frase).

¿Cuál es el motivo de desprecio? El tipo de romance que retratan es (no hay otro modo de decirlo) cursi, plano y predecible. Amor de estereotipo.

Un punto clave en las historias de amor es el momento en que los protagonistas se enamoran y esto se da por hecho en muchos de estos libros. Se pasa por el momento, en que debería nacer la magia, al vuelo. Se cuenta (no se muestra) y el lector tiene que aceptar este dato como verdadero, sin causa ni justificación.

Claro que en estas historias es usualmente más importante el cómo que el por qué y no es justo juzgarlas por no ser algo que no quieren ser. Pero si queremos escribir Romance, el amor (profundo, verdadero) es lo esencial.

De cualquier forma, el amor es un potente motivador y parte importante en infinidad de historias, pero las cosas más sencillas son a menudo difíciles de comunicar (sobre todo sin hacer uso de clichés). ¿Por qué una persona A ama a B (y posiblemente también a C)?

Si la respuesta va en la línea de: Él es tan adorable; Ella tiene la sonrisa más linda del mundo; Sus ojos son de un azul tan intenso; Sentí cosquillas en el estómago la primera vez que le vi… entonces el escritor está pidiéndole al lector que tenga fe. No está especificando el porqué, sólo se sostiene en los sentimientos y las sensaciones del personaje. En muchos casos el lector se hace cómplice y no insiste en buscar la razón exacta de porqué una estudiante normal pasa del grupo de intrascendentes a ser la más deseada del colegio para el chico popular.

Pero… ¿y si pudiéramos retratar ese momento exacto en que el amor florece? Esos párrafos que hagan al lector pensar: Bueno, ahora entiendo por qué esa persona es especial ¿Cómo sería esa escena?

El amor y el romance son fáciles de entender y muy claros para el que los siente, pero muy difíciles de comunicar (o hacer que a otros les importe). Poner a un personaje a proclamar su amor es la forma habitual de hacerlo, pero es un poco débil en cuanto a conectar con el lector.

Si Juan está enamorado de la triste María, tanto que mata al hombre que abusó de ella cuando era una niña, eso muestra cuánto la ama, pero no nos dice por qué la ama. Es un caso claro de mostrar y no contar, pero de igual manera requiere un salto de fe por parte del lector.

En la vida real, el sentimiento es lo único que se necesita, no es preciso que existan razones, no se busca explicación. Pero es porque nos pasa a nosotros, le pasa a usted. Cuando usted escribe para una audiencia, el lector no siente lo mismo de forma instantánea, necesita algo más para crear una genuina conexión emocional con el personaje.

Es cuestión de interconectar las piezas para crear un rico y complejo mundo interior en sus protagonistas. Que se atraigan, más allá de las miradas cómplices en las reuniones con amigos y los dedos que se rozan o dibujan corazones en la piel de otro.

Generar una razón creíble, interesante, concreta, de porqué alguien se enamora es muy difícil. Pero nadie dijo que escribir fuera sencillo.

Todo lleva entonces a mostrar sentimientos y emociones. Las escenas emocionales son cruciales para el romance. Si queremos contar historias sobre dos personas que se enamoran y vencen todos los obstáculos para terminar juntos, descubriremos que es imposible escribir sobre ello sin emociones de por medio. Pero como las novelas románticas son historias de ficción, el conflicto (y no las emociones) es lo que debe encausar el argumento.

Muy a menudo las escenas que deben insinuar este acercamiento entre dos personas, lejos de susurrar sentimientos, nos tiran a la cara palabras como amor y pasión y pasan a la siguiente escena. Esto hace que, lo que debería ser una muestra de emociones, pase a ser un melodrama.

Además está el tema de la originalidad. Hay argumentos que ya cansan y hay que ser realmente muy buenos escritores para poder atrapar al lector embarcados en ellos.

Por manidas, es posible que haya que evitar este tipo de situaciones:

Te odio, vamos a la cama
Las relaciones amor-odio, tan utilizadas, son hábilmente relatadas por algunos escritores que incluso logran buenas historias. Pero hay muchos lectores que ya las ven venir de lejos (desde las primeras páginas) y son una de las razones de abandono de la lectura.

Claro que puede hacer a sus personajes de carácter fuerte, pero si ambos están constantemente peleando es difícil justificar su atracción (de forma lógica), menos aún una relación física. Habrá que darle algún giro original.

Grandes coincidencias
Las novelas victorianas están llenas de coincidencias, en Oliver Twist (nada menos que Dickens) el protagonista conoce a parientes lejanos mediante una increíble casualidad. Pero sus lectores actuales no se tragan fácilmente estas cosas. Incluso pequeñas coincidencias pueden ponerlos nerviosos si ocurren a menudo. Hay excepciones: Por ejemplo si usted escribe una comedia de enredos o una comedia romántica ligera pueden utilizarse como un divertido recurso.

Sobreescritura
Mientras más emocional es la escena, más fácil es caer en este error. Es mejor explicar poco y solo lo más importante a inundar de palabras que se perciben como relleno. Trate de fortalecer las descripciones de las reacciones de los personajes, evitando los clichés habituales asociados con breves descripciones de emociones. Deberá huir de frases tales como “Ella apretó los puños…” “Sus ojos brillaban…” “Una lágrima rodó por sus mejillas…”

Una advertencia: Si usted es el tipo de escritor que le gusta escribir un primer borrador sin detenerse a revisar, está bien usar esas frases. Siempre se pueden cambiar durante el proceso de revisión. He aprendido que si uno se preocupa demasiado por esto en el primer borrador se puede llegar al bloqueo.

Personajes estereotipo
Además de asegurarse que sus protagonistas no actúan como robots de marca blanca, usted debe evitar la utilización de algunos personajes demasiado familiares como:

  • La malvada otra: Si, la otra mujer, frecuentemente presentada como celosa, fuerte, inteligente y dedicada a amargarle la vida a la protagonista inocente y crédula.
  • Parientes malvados: Madres manipuladoras, avariciosos hermanastros y toda clase de familia egoísta y disfuncional. Lo más increíble es que los protagonistas hayan vivido entre estos seres y, sin embargo nunca se dieron cuenta de que eran codiciosos, engañosos, o incluso psicóticos.
    Un pariente maligno puede ser una parte poderosa de un argumento de romance. Una heroína que está intimidada y forzada por un pariente codicioso puede obtener rápidamente la simpatía del lector. Sin embargo, los familiares que existen nada más que para hacer el mal a lo largo de la historia y no tienen personalidad son como cajas vacías de chocolate (se ven bien hasta que uno se da cuenta de que no hay nada dentro). Pregúntese si sus parientes tienen que ser tan malvados. Los miembros de las familias reales tienen diferencias de opinión, pero eso no quiere decir que uno u otro lado sea necesariamente malo. Incluso si usted decide poner parientes malvados en su historia, eso no significa que no puedan ser interesantes y complejos.
  • Protagonista demasiado estúpido para vivir: Es una especie de personaje que va por la vida actuando de forma tan tonta que se hace poco creíble. Es la chica insufriblemente inocente o el chico todo corazón y credulidad. Generalmente se meten en problemas evitables sólo por no pensar dos minutos o engañados de forma muy fácil. Este tipo de personajes más que ganar simpatía exasperan al lector. Los chicos de hoy están mucho más informados.
  • La ingenua virgen: Aunque parezca desfasado en el tiempo, aún quedan fans de las protagonistas vírgenes y despistadas. Sin embargo, son más los lectores que están hartos de este tipo de personajes. Pero, ¿qué hay de malo en la heroína virginal? Al igual que muchos otros tópicos, lo que está mal es que estos personajes son muy frecuentes y, a menudo demasiado parecidos. Estas heroínas a menudo no son vírgenes debido a una elección moral, sino porque fueron engañadas por una mala relación. Son igual de malos personajes las “casi vírgenes” (que han tenido alguna experiencia sexual, pero nunca disfrutó hasta que llegó el héroe).
    Si desea escribir sobre una heroína virginal no lo detendré. Muchos lectores lo apreciarán. Sin embargo, debe evitar la trampa de hacerla inocente, dulce, adorable y amable con los animales todo al mismo tiempo. Virgen o no, una protagonista contemporánea debe ser consciente de su cuerpo (después de todo, vivimos en una época donde el sexo puede ser peligroso para la salud). Incluso en el pasado, la mayoría de las mujeres eran conscientes de los aspectos físicos de la sexualidad. Además, trate de darle a su heroína una razón muy buena para retener su virginidad, mejor que el simple desconocimiento o ingenuidad.
  • El mujeriego de buen corazón: El Casanova o Don Juan, experimentado en el amor físico pero falto de afecto verdadero. Por lo general se lo empareja con la ingenua virgen porque, para completar el cliché, aunque ha conocido muchas damas experimentadas y profesionales, sólo la ingenua virgen puede domarlo. De repente, el protagonista libertino ya no disfruta de los placeres de mujeriego, por lo que sienta cabeza con esa chica tan especial.
    Este argumento no sería tan malo si los personajes fueran creíbles. A menudo, es difícil aceptar que estos hombres estén listos para reformarse o que, si decidieran asentarse, lo harían con una chica de esas características. Algunos no son ni siquiera creíbles como libertinos. Algunos ni siquiera son verdaderos libertinos y aparece el “falso mujeriego”: el personaje que fue injustamente clasificado como un réprobo, por malentendidos o acusaciones sin fundamento.
    Esto no quiere decir que los hombres no puedan ser experimentados. Los libertinos que se reforman son muy populares, tanto en novelas históricas como en romances contemporáneos. Estas historias pueden ser bastante complejas, con una trama que no sólo descanse en éste aspecto. A los lectores también les gusta los golfos con encanto, ese chico malo que al final resulta ser bueno, pero hay que justificar bien estos comportamientos y su posterior modificación.

Ciudad vs Campo (o pueblo pequeño)
Este nombre designa una historia utilizada con frecuencia en los romances en serie. Casi siempre es la siguiente: La heroína vive en la ciudad, pero por alguna razón, (generalmente por obligación o necesidad) va al campo y se encuentra allí con el héroe de modales toscos. Él, por supuesto, piensa que todas las mujeres de la ciudad son vanas, débiles, inútiles para labores manuales y se asustan de caballos. Tras una serie de eventos que muestran lo extraño que es todo en el campo ella empieza a trabajar en su granja / rancho / criadero. Con el tiempo, aprende a disfrutar del campo (o la ciudad pequeña), y el héroe se da cuenta que ella no es como su ex esposa, quien lo abandonó para ir a la gran ciudad.

Estas historias rara vez presentan una versión realista del mundo rural. Nos intentan vender, en cambio, las maravillas de un ideal bucólico donde los vecinos son adorables y lindos, paletos excéntricos o ermitaños auto exiliados. Claro que la “gente de ciudad” también se pinta con trazo grueso, sin dejarse ningún tópico en el tintero.

Las historia también es reversible, donde uno de los protagonistas es del campo y debe aprender a encajar en la ciudad.

¿Significa eso que no se pueden escribir historias con esta trama? De ningún modo. Sin embargo, hay que ser conscientes de que se ha hecho (mucho) antes. Deberá poner especial énfasis en presentarla de forma original y huir de clichés y tópicos.

El testamento
Con demasiada frecuencia, los protagonistas de una novela romántica se juntan debido a una cláusula en el testamento de un pariente bien intencionado, por lo general en un intento de hacer de celestina desde de la tumba. A menudo se ven obligados a casarse, o forzados a trabajar juntos, o se les exige gestionar un negocio. Si fallan, la herencia irá a un pariente que no la merece (o a un asilo de gatos, bah, que la pierden). Sin embargo, los lectores ven un poco forzado este artificio, especialmente cuando se utiliza en las novelas contemporáneas. Muchos lectores están encontrando cada vez más difícil de creer que un pariente escriba una voluntad de este tipo.

Amnesia
Al igual que las telenovelas, novelas románticas también tienen cuota de amnésicos. Son particularmente populares en series de romance, aunque aparecen en otros sub géneros, como romances históricos, suspenso romántico y comedia romántica.

La amnesia puede ser una poderosa línea argumental, y, de hecho, ha habido algunos grandes romances con esta trama. Pero está muy vista y suena demasiado a condición médica arreglada a medida para el argumento. Antes de escribir un libro con una trama de amnesia, pregúntese cuál es el atractivo de este tipo de historias, y luego asegurarse de que puede incluir ese elemento a su manuscrito sin perder credibilidad. A muchos lectores les gusta este tipo de tramas por dar vida a la fantasía de poder descubrir el amor por primera vez de nuevo.

Conclusión
Si pasa un tiempo recorriendo las estanterías de libros de romance de su librería favorita, encontrará una gran cantidad de estos clichés. De hecho, se abusa de algunos de ellos. Hay muchas razones para esto y la primera es que toda trama se basa en una historia reconocible. Que un tipo de historia suene a cliché no quiere decir que nadie desee leer más sobre ese tema en particular, pero los lectores buscan que la forma de tratar el tema sea original.
No use esto como una excusa válida para escribir su propia historia de una ingenua virgen con amnesia que se recupera en la posada de un mujeriego soltero, en un pueblito de campo, porque sus malvados parientes la quieren ocultar para que incumpla la cláusula de un testamento, a menos que pueda hacerla sonar fresca y vital. Por un lado, sus lectores se merecen algo mejor. Por otro lado, en el tiempo en que termine ese libro y lo envíe a los editores, otro cliché podría ser la tendencia de moda.

Más artículos...

14 Respuestas

  1. Gracias por tan enriquecedora entrada.
    Los escritores de hoy no la tenemos sencilla, hay muchos clichés que debemos evadir al escribir una novela romántica. Pero debemos tener claro que desde la antiguedad hasta hoy las emociones y el amor no han variado pero si debemos buscar es esa manera original de presentarla al lector actual. Otro cliché que nos encontramos es la pareja que al principio de la historia se lleva mal, se tratan a las patadas, pero luego sin más se enamoran. Como lector eso me enoja porque presenta el amor como un sentimiento vacío, cuando sabemos que en la realidad no es asi.
    Saludos a todos.

    • Tomás dice:

      Totalmente de acuerdo contigo, Jhoanna. También es cierto que hoy somos mucho más conscientes de los tópicos que debemos evitar y aunque aparezcan en el primer borrador se pueden ir corrigiendo en siguientes revisiones. Lo importante es no partir con un argumento cliché. Saludos!

  2. Fuentegrís dice:

    Muy buen artículo, bien trabajado y buenas reflexiones, enhorabuena por la excelente entrada, ojalá muchos tomen buena nota.

  3. Andrea dice:

    ¡Muy buena entrada! El romance es un género que ha dado lugar a grandes obras, es una pena que se acabe desprestigiando a causa de los clichés, tan prolíferos hoy en día.

    • Tomás dice:

      Gracias Andrea. Hay que contraatacar los clichés con pasión y creatividad. Sigue habiendo autores muy originales y el género está en un muy buen momento. Saludos.

  4. Fanny Guzmán dice:

    Que dificil es el amor desde todo punto de vista,excelente artículo. Reviso mis gustos y he caído en lo mismo que aquí condenas.

  5. Yilver Alberto Cardenas Barrera dice:

    Justo ahora escribo una novela (no definida) en primera persona y halle 2 cliches: la dubitacion de la narradora y algunas coincidencias, me instan a suspenderla y guiarme a otra dinamica, requiero de mas ilusion y de paz para retomar mi potencial? O hacer luto “simbolico” por Edgar Perea? Quien aun me fundamenta.

    • Tomás dice:

      Todo trabajo que hayas hecho tiene su valor. Yo trataría de modificar la idea original para hacerla válida y seguir desde allí. Gracias por leer. Saludos.

  6. Liptuan dice:

    Y por eso no me interesa la literatura romántica =) De todos modos me parece que, como en otras muchas cuestiones, no se puede escribir lo que no se ha vivido (aunque solo sea imaginativamente, y hay personas con una imaginación realmente pobre) por tanto es de esperar que los autores de cierto tipo de literatura romántica solo puedan escribir desde su pobre, y poco experimentado quizá, corazón. Interesante artículo, aunque me he quedado con ganas de leer algo sobre “el verdadero romance”. Saludos.

    • Tomás dice:

      Quizás he sido demasiado sutil en el artículo… el verdadero romance literario es el que, mas allá del cómo y el cuánto, nos muestra el por qué de una relación, llevando al lector a implicarse más con los sentimientos de los protagonistas. Saludos.

  7. Vicente dice:

    La novela romántica invita a soñar con el amor ideal, el perfecto, el que en la realidad se anhela, pero no existe. El género romántico es mi favorito y disfruto mucho ese cliché que a pesar de ser criticado sigue en el gusto del público. Para evitar caer en repeticiones se podría contar la historia de amor en base a una historia personal o cercana. Así sería más creíble para el lector / espectador.

  8. Ángel Gabriel dice:

    En esto hay tema para largo, yo estoy corrigiendo por enésima vez una novela que escribí en la cual hay una trama central, pero enmedio de los dos personajes centrales del romance hay otra serie de historias, de otros personajes que aunque no están concatenados a los personajes principales, ellos cuentan su propia historia, con sus propios éxitos y fracasos. O sea dentro de la misma novela hay muchos destinos distintos. Pero que todos tienen como común denominador el amor entre las parejas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto:

Navegando este sitio usted acepta le utilización de cookies. mas información

Utilizamos cookies para facilitar el uso de nuestra página web. Las cookies son pequeños ficheros de texto que su navegador almacena en el disco duro de su ordenador y que son necesarias para utilizar nuestra página web. Las cookies que utilizamos no almacenan datos personal alguno, ni ningún tipo de información que pueda identificarle. En caso de no querer recibir cookies, por favor configure su navegador de Internet para que las borre del disco duro de su ordenador, las bloquee o le avise en caso de instalación de las mismas.

cerrar