El diseño importa

portada

Entiendo que no estrictamente sobre escritura, pero sí que forma parte (importante) del proceso de publicación. Cuando escribimos nuestra historia, luego corregimos, editamos, reescribimos (repetir estos tres pasos las veces necesarias) y llegamos finalmente al manuscrito definitivo nos enfrentamos con aspectos que el escritor usualmente no domina, como la maquetación, la edición gráfica y el diseño editorial.

Esta situación pone nervioso a más de uno y es donde la falta de profesionalismo se pone en evidencia. Como están las cosas, el momento del diseño de la portada de nuestra novela es una oportunidad que equipara en posibilidades a nuestra modesta publicación con los nombres más importantes del mundo literario. ¿Exagerado? Para nada. Un buen diseño de portada está al alcance de todos, y por muy poco dinero (a veces sin costo).

El aspecto físico es lo que primero impacta al posible lector. La frase “no debes juzgar a un libro por su portada” se refiere a no juzgar a la gente sin conocerla, pero (paradoja) no se aplica a los libros. Un buen diseño de portada no garantiza ventas, pero un mal diseño sí que puede restarnos lectores.

Si entramos en una librería, nos asaltarán montones de portadas de libros intentando llamar nuestra atención y por lo general son las editoriales consolidadas las que destacan por su diseño. La gráfica estudiada aporta un nivel de profesionalismo a la edición, lo que hace al lector trasladar cierta percepción de calidad al contenido del libro.

Al final, la combinación de la reputación del autor y el arte de portada lo que nos termina por convencer y nos susurra “este libro es para ti”. 

Hay que admitir que esta es una categoría en la que el amateur se puede distinguir de inmediato. Precisamente por parecer una tarea sencilla, el diseño de portadas, se tiende a menospreciar en los autores noveles y más aún en los escritores auto-publicados, donde se pueden encontrar verdaderos atentados a la estética (y al marketing).

En este mundo editorial cambiante, convencer al lector potencial para que finalmente compre el libro es más difícil que nunca.

La portada es la primera impresión de nuestra novela, por lo que tiene el trabajo de convencer al comprador potencial de que el contenido vale la pena. Si la tapa del libro insinúa “mi sobrino diseñó esto como un proyecto escolar”, al texto rara vez se le concederá otra oportunidad.

Claro que solamente contar con un buen diseño no es suficiente, pero (y lo digo por experiencia) ayuda mucho.

Entonces… ¿es posible competir con las editoriales de los autores superventas y sus departamentos de diseño gráfico? Por supuesto.

En principio, lo que les da a esos escritores conocidos cierta ventaja es que no son ellos solos los que deciden cómo se van a ver sus libros. Un autor que firme con una gran editorial lo sabe. Si bien se les consulta sobre sus gustos, deseos y preferencias, es el editor el que tiene la última palabra sobre la portada. Esto es así porque sabe con qué elementos debe contar para lograr un diseño exitoso.

Dejo esto bien claro: no se trata de minimizar la importancia ni la calidad de la obra escrita, pero el diseño (interior y exterior) no debe dejar dudas de que ese libro vale lo que pagamos por él o más.

Dicho esto, aunque usted no haya firmado con una gran editorial, todavía puede lograr un buen diseño: Contrate a un profesional.

Su libro necesitará una apariencia profesional para competir con otros títulos y si invirtió tanto tiempo y esfuerzo en el proceso de escritura ¿por qué arruinar todo con una portada que no esté a la altura?

En este momento se estará preguntando: ¿qué tan caro es contratar un Diseñador Gráfico especializado en libros?

Por la sencilla razón de que la portada de su novela es probablemente la pieza más importante de la estrategia de marketing (exista estrategia o no), pagar por un diseño realizado por un profesional que conozca la industria o el nicho a donde la obra se dirige es una inversión necesaria. Crucial. Y es sabido que lo bueno es caro.

Pero hay esperanza para los bajos presupuestos. Gracias a la gran oferta de servicios de diseño gráfico que hay en la red, es posible acceder a buenas propuestas por poco dinero.

Lo importante, llegados a este punto, es no bombardear nuestro propio proyecto.

Digamos que encuentra un buen diseñador para su libro. Este es el primer paso, pero no garantiza una portada ganadora. Muchos diseñadores y artistas trabajan con escritores y llegan a resultados de los que no están, precisamente, orgullosos.

¿Por qué puede pasar esto? Porque es una práctica habitual el autosabotaje. Los escritores son generalmente buenos lectores y han visto infinidad de portadas, por lo que piensan que saben lo que su libro necesita y presionan para inclinar el proceso de diseño en esa dirección.

Formas de autosabotaje

Hay muchas formas de atentar contra la portada de su novela, las más comunes son hacerle al diseñador estas peticiones:

1- Haga que “tal cosa” destaque más
Esa es una petición muy común, porque el autor no quiere que algún elemento (subtitulo, palabra, parte de la imagen) se pierda o pase inadvertida. Pero el problema es que nada debe destacar más que el título y el autor. El resto sólo debe añadir información adicional cuando se realiza una segunda lectura de la portada.

2- Ponga el nombre del autor más pequeño
Muchos escritores, especialmente los que lanzan sus primeras obras, piensan que sus nombres deben ser sólo una referencia en la portada, porque no son conocidos. Muchas veces, el tamaño del nombre se escoge para equilibrar el diseño y no por motivos de marca o fama.

3- Incluya un arcoíris (sol, mariposa, ángel, rayo de luz entre las nubes…)
La capacidad de comunicación gráfica del diseñador muchas veces se ve comprometida por la petición de incluir imágenes muy utilizadas o demasiado simbólicas como “una puesta de sol sobre una pareja junto al mar” o “un arcoíris que simbolice la esperanza”. Como los clichés en la escritura, este tipo de imágenes desdibuja la personalidad única de la novela llevándola al lugar común de las generalidades. Es mejor dejar en manos del profesional la elección de los elementos visuales que hagan destacar su obra y atraigan a sus lectores.

4- Mi familia (amigos, peluquera, conocidos varios) opinan que…
Las opiniones son válidas y tomarse el tiempo para contrastar las posibles opciones de diseño puede generar críticas constructivas que mejoren el resultado. Pero igualmente importante es tomar en cuenta quién opina y cuál es su conocimiento sobre diseño editorial. Hacer una encuesta entre sus 712 amigos de Facebook puede darle alguna idea, pero no debe ser determinante en el diseño de su portada. Hay que poner en valor los consejos de la gente que conoce de lo que habla y si igualmente tiene reparos sobre cierta imagen o el uso de una tipografía en particular, pregunte al diseñador las razones de su elección.

5- El diseñador de mi página web dice que…
Éste tipo de cambios son los más peligrosos. El diseño web es al diseño editorial lo mismo que un dentista a un fisioterapeuta. Los dos requieren conocimientos médicos, pero un dentista no está cualificado para hacer rehabilitación de una rodilla. Sí, los diseñadores web saben de diseño, pero sus formas de aplicar los conceptos son distintas y están orientadas a lograr otros resultados. Los diseñadores gráficos (más aún si están especializados en diseño editorial) sabrán conseguir un resultado más efectivo en  este caso.

6- Me fascina el color magenta, ¿podría incorporarlo al diseño?
Como el resto de los elementos de diseño, la paleta de colores se escoge con un propósito específico. Es importante que las preferencias personales no interfieran con la mejor opción cromática para el tipo de género, el carácter de la historia o la posibilidad de marketing del libro. No queremos terminar con una novela de guerra de vikingos con portada en tonos rosas.

7- ¿Podemos cambiar la letra (tipografía) del título a Comic Sans (Times, Papyrus, etc.)?
Aunque cada cual tenga una tipografía favorita, no todas son idóneas para lograr un diseño efectivo. La elección de la tipografía es esencial para la composición gráfica de la portada y ha de ser tomada en serio. Existen algunas familias tipográficas que, por su uso excesivo, dan un aspecto poco profesional.

8- Haga que mi portada se parezca a la del libro de…
Cada trabajo debe ser lo más original posible y, si bien hay tendencias en la gráfica editorial, intentar reproducir otra portada atenta contra la percepción de originalidad de la historia misma.

9- Esta foto es importante para mí, ¿puede incluirla en la portada?
Las fotografías originales son excelentes para el diseño. Pero, como el resto de los elementos gráficos, dependen de su calidad y su estética. Debe confiar en el criterio del diseñador, porque no siempre es posible adaptar fotografías familiares a un diseño profesional.

10- Debemos incluir una niña rubia de ocho años, usando una bufanda naranja junto a una lámpara de cristal verde que arroje una sombra sobre la pared que se parezca a la silueta de un camino rural bajo una frondosa arboleda.
Muchos escritores tienden a ser específicos con las imágenes que piensan que representan a su obra. Escoger y enfatizar ciertos aspectos y detalles de la historia es lo que hace a una portada interesante. En el diseño, por otra parte, se hace norma la frase de Mies Van der Rohe “menos es más”. Una portada debe capturar la atención rápidamente (se parece en esto al diseño de afiches o publicidad callejera) por lo que necesita un mensaje claro y directo. Cualquier agregado que interfiera con la importancia del mensaje principal confundiría a los lectores.

Lo que debemos comprender es que el diseñador está allí para sumar su conocimiento y ser un socio en el proyecto de lanzar el libro. Después de todo ¿quién se pone a darle consejos al mecánico sobre cómo arreglar los frenos del coche? Cada cual debe aplicar su conocimiento a la parte del proyecto que domina y dejar a los expertos hacer la otra parte.

Para ver ejemplos de portadas diseñadas por mi, puede pasar por DiseñoLibros.com

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3 Respuestas

  1. Muy interesante; los que no tenemos el respaldo de una editorial que se encargue de estos temas nos encontramos siempre con “problemas” como éste. Buenos consejos. A tener en cuenta para la próxima 😉

  2. Yo desde que escribí Palestina Sangriento, hice el diseño de portada, porque también me gusta la pintura, espero algún día hablar con un editor, para presentarle mis ideas y ver cual es su opinión.
    Si considero que siempre es bueno tener una asesoría profesional para el diseño de portada porque es fundamental causar una magnifica impresión al posible lector.

  3. Muchas gracias por el artículo, siempre se aprecian todos los consejos que una pueda recibir. Personalmente, con mis libros tengo suerte porque también soy ilustradora y puedo apañármelas (¡Y gratis! ¡Wiii!), pero las portadas de novela funcionan de forma algo distinta. A menudo, lo que hago es ir a varias librerías y observar qué portadas me llaman la atención, y qué estilos se gastan entre los géneros que me interesan.

    Tengo miedo del día que alguien me venga pidiendo una portada híper abarrotada como la de tu último ejemplo, o aún peor… la temida foto de facebook. ¡Crucemos los dedos!

    PD: Hablando de horrores de portada, hay unos libros, la saga de Locke Lamora, que pegaron muy fuerte en el extranjero. Se hablan maravillas de ellos. Cuando llegó la hora de traerlo a España, fracasó estrepitosamente. ¿Por qué? Bueno… https://www.amazon.es/dp/B00AEBT74K/ref=dp-kindle-redirect?_encoding=UTF8&btkr=1

    Pensé que te interesaría como ejemplo.

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