La lectura nos ayuda a escribir II

cerebro

Desde siempre, hay dos cosas que los escritores recomiendan a quienes se inician en este camino: Escribir más y leer más. La primera es obvia, la práctica hace al maestro. Pero escribir dentro de nuestra burbuja, en el vacío, en silencio de radio, no nos hace ningún bien. Leer nos expone a otros estilos, otras voces, otras formas de escritura, otros géneros. Lo más importante: nos expone a mala escritura que nos ayuda a identificar cuándo las cosas no funcionan y nos acerca a escritos que son innegablemente mejores que los nuestros, que nos incitan a saber, entender y mejorar.

Leer de todo (bueno, regular, comercial, malo) nos inspira. Algunas veces me encontré pensando “este autor ha partido de una idea muy buena y la desperdicia, yo habría dicho…”, y eso es inspiración, entusiasmo. Leer nos nutre ese arsenal de recursos que los escritores han desarrollado durante años para resolver situaciones específicas. Si bien podemos aprender muchos trucos en guías de escritura, no hay nada mejor que descubrir por nosotros mismos cómo tal o cuál escritor soluciona una escena, un diálogo, una descripción, eso se convierte en parte de nuestra experiencia.

Aprendemos a leer desde muy pequeños y es fácil pensar que es una habilidad limitada, que una vez que logramos identificar el sistema “letras, palabras, oraciones…” no hay nada más allá. Quizás no creemos necesario trabajar en el desarrollo de la habilidad de leer o pensamos que no tiene sentido ejercitar nuestros músculos de lectura para fortalecerlos y moldearlos.

Saber leer y no leer libros es como comprarse un formidable par de esquíes, aprender a usarlos y no esquiar. Es como guardar la raqueta de tenis en el ropero, dejar colgada la guitarra en la pared. Si tenemos un telescopio que es capaz de mostrarnos el universo entero es difícil encontrar una buena razón para no mirar. Eso es la lectura.

Lejos de los consejos convencionales, creo que hoy hay maneras de leer que cambian nuestra forma de disfrutar de la lectura y quizás nos hacen mejores escritores:

Saltar secciones
Yo soy de esas persona que se sienten mal si piensan que se están perdiendo algo (hay identificada hasta una patología psicológica para casos extremos). En cuanto a la escritura, hasta hace un tiempo yo me sentía así.

Actualmente me he dado cuenta que existe una especie de libertad personal, una actitud liberadora que consiste en romper esa necesidad de leer religiosamente cada párrafo. Algunas veces está bien saltar partes. No aleatoriamente, sino aquellas secciones que anticipe que no son relevantes para usted, que tratan un tema que no despierta su interés, que identifica a priori como accesoria a la trama principal, a la línea de la historia.

Para los textos que leemos en internet, ésta se ha convertido en la forma habitual de lectura, rápidamente evaluamos si el párrafo es pertinente y si no saltamos al siguiente. En cuanto topamos con algo difícil de entender, regresamos sobre el texto buscando esas palabras clave para completar la información, leemos la frase y seguimos.

Como añadido, en lecturas largas on line: en caso de duda saltar hasta el final. Si vale la pena entender cómo el autor ha llegado a esa conclusión, lea todo. Si no, felicitaciones: usted ha evitado perder el tiempo.

Abandonar
Mientras sumo años, más ventajas le veo al abandono de lecturas. No sin motivo, por supuesto, pero sí cuando no me aportan suficiente (o ningún) beneficio.

Leer ficción se supone que debe ser una actividad divertida, estimulante, placentera. No debemos forzar a nuestro cerebro a soportar la lectura de algo que nos parece aburrido, previsible, tedioso, incomprensible o nos provoque algún grado de rechazo.

Si realmente respetamos nuestro tiempo, lo pasaremos haciendo cosas que podamos disfrutar.

Cambiar hábitos y rutinas
Es fácil y cómodo no salir de la zona de confort que hemos creado a nuestro alrededor y eso también se aplica a nuestros hábitos de lectura. Cuando elegimos un género, un autor, un tema, es fácil caer siempre en lo mismo.

Amplíe sus horizontes: lea cosas nuevas y diferentes.

Si está atrapado en una rutina de lectura trate de romper el círculo cambiando de género o de estilo. Pregunte a sus amigos o pida consejo en una buena librería. Internet es una gran ventaja para esto: Hay cantidad de autores que publican las primeras páginas de sus obras y es una forma excelente (y gratis) de ver si nos engancha esa lectura antes de comprar el libro. Visitar la biblioteca local también nos puede abrir el panorama, aunque parezca tan del siglo pasado.

Descansar, intercalar y tomar notas
Es cierto que cuando encontramos un libro que nos atrapa es muy difícil dejarlo, pero según algunos estudios (por ejemplo Cómo retener la información que leemos, de Daniel Coyle) es conveniente hacer breves descansos cada quince o veinte páginas, tomar un café, mirar por la ventana y pensar en lo que leímos. Esto nos hace poner a prueba nuestra comprensión del texto y le da al cerebro la oportunidad de asimilar lo leído sin la tarea de estar incorporando nueva información al mismo tiempo.

Tomar notas de sensaciones, trucos que hayamos descubierto que utiliza el autor, formas de resolver situaciones, recursos estilísticos, es una muy buena manera de atrapar experiencias y aprender por comparación. Tener una libreta cerca cuando leemos (y utilizarla) es un recurso invaluable.

Hay experiencias de lectura que se pueden volver densas o muy intensas y aun así nos interesan bastante como para seguir leyendo. Lo mejor en estos casos es tomar un descanso e intercalar otra lectura en medio. Quizás nos pueda servir un libro de relatos cortos, un buen artículo, poesía, biografías, etc. No es descabellado estar leyendo dos o tres libros al mismo tiempo y esto funciona como las series de televisión (tan de moda ahora). Podemos seguir varias historias al mismo tiempo sin perder el hilo. Esto trae la ventaja añadida de incrementar nuestra capacidad de memoria y ejercitar las neuronas.

Comentar, cuestionar, defender
Los blogs literarios y redes sociales (sobre todo las específicas como Goodreads, Megustaescribir, Sttorybox, Falsaria, etc.) funcionan como los debates de los cafés literarios del siglo 19. Hablar de lo que estamos leyendo, comentar, criticar, hace que nuestro cerebro trabaje tiempo extra tratando de iluminar todos los aspectos del material que hayamos leído. Exponer nuestro parecer y analizar las ideas complementarias u opuestas de otros lectores amplía enormemente la comprensión lectora y estimula nuestra capacidad generadora de ideas para dar respuestas a esos debates.

Esto también da lugar a las notas al margen (que también se pueden hacer en lectores digitales como el Kindle) que nos ayudan no sólo a recordar puntos específicos de la obra sino nuestros propios pensamientos sobre ciertos pasajes leídos.

Estas notas al margen son una de las formas más inteligentes de leer, es una lectura activa. Nos mantiene conscientes, no solamente enfocados sino ampliamente compenetrados con lo que estamos leyendo. Leer activamente es pensar y esto tiende a expresarse en palabras, habladas o escritas. La gente que dice que piensa en algo pero no puede expresarlo no sabe realmente qué está pensando, es una nebulosa, algo indefinido. Escribir al margen nuestras reacciones y opiniones nos ayuda a recordar los pensamientos del autor.

Este es un importante paso si queremos pasar de espectadores a escritores.

No importa si escribimos una crítica, un sumario, una recomendación o simplemente exploramos las ideas que el autor nos comunica en su obra, estas reelaboraciones del pensamiento expuesto son un ejercicio altamente beneficioso. Escribir tiene un alto impacto cognitivo y aunar la lectura y la escritura es una forma de sacar provecho a las enseñanzas que podemos extraer de nuestras lecturas. Reconocer un recurso literario bien utilizado o un inteligente modo de usar el lenguaje nos hace ser conscientes de la posibilidad de integrarlos a nuestra escritura.

Escribir no sólo comunica ideas, las genera. Es muy bueno encontrar esos gatillos que disparan la generación de ideas en los textos que leemos para entender su funcionamiento, para dominar su uso. También es importante descubrir las cosas que no funcionan para evitarlas.

Cada vez que leemos aprendemos a escribir, seamos conscientes de ello y tratemos de sacarle el máximo provecho.

Puede encontrar algo más sobre este tema en la primera parte.

Y usted ¿cómo lee?

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13 Respuestas

  1. Muy buen contenido! Gracias por compartir 🙂

  2. zsoeblack dice:

    Excelente entrada!
    Por mi parte, aun estoy en esa etapa donde debo leer de cabo a rabo sin saltearme siquiera una oración. Sobre todo me sucede cuando me atrapa la historia, y luego de finalizado el libro tengo que volver a leerlo, o al menos mis capítulos favoritos. Sólo una vez abandone una lectura (suelo proseguir aunque el contenido sea denso) y fue porque me sentí estafada, un clarísimo ejemplo de cómo no escribir.
    Saludos!

  3. alexanbau dice:

    Me encanta tus publicaciones. Yo leo sin saltar ni una sola letra. Y aun no encuentro el libro que me aburra.

  4. Fénix dice:

    Confieso que no me gusta abandonar un libro, pero a medida que pasa el tiempo, uno lo valora más, y tiene que seleccionar. La paciencia tiene un límite.

    Me alegra el hecho de comprobar que algunas de los consejos que da en la entrada ya los practico desde hace unos años, como levantarme a hacer algo mientras pienso en lo recién leído durante una pausa, o leer siempre con una libreta al lado (de este modo es como he ido ampliando mi vocabulario; al principio es fangoso, andar buscando términos en el diccionario, pero luego da sus frutos).

    Gracias por la entrada.

    • escrilia dice:

      Gracias Fénix. Es cierto que nuestro tiempo es limitado y los libros para leer son tantos, que no podemos desperdiciar ni un minuto en aquello que no nos llena. Saludos.

    • Concuerdo con Fenix en cuanto a que me resulta difícil abandonar un libro. Sin embargo, conforme más leo me resulta un poco más sencillo cada vez puesto que como comenta escrilia: el tiempo es limitado. Ahora que, tampoco es que ha dejado a medias un montón de libros, creo que solo he dejado un par y por lo general lo hago cuando ya he leído por lo menos la tercera parte (hay que darles oportunidad, en ocasiones hay sorpresas).

      Recuerdo haber leído que Stephen King dedica las mañanas a escribir y las tardes a leer. Y él mismo dice que si quieres escribir debes leer mucho. El propio Ray Bradbury comenta en su libro “Zen en el arte de escribir” que hay que leer de todo, que se aprende de lo bueno y se aprende más de lo malo y que incluso leyendo “Harper’s Bazaar” le llegó inspiración para una historia luego de ver unas fotografías.

      Saludos!

      P.D. Me gustó el blog, lo mantendré en mi “radar” =)

      • gina1749 dice:

        Interesantes comentarios. todo en la vida es subjetivo.
        En lo personal tengo la idea que debemos leer autores que entendamos y nos atrapen. Quizá sea atrevido pero un ejemplo: “Cien años de soledad” para mi, fue una tortura llegar a su fin porque fue complejo asimilarlo. Platicando con expertos me hicieron reflexionar que efectivamente; debemos leer selectivamente y de acuerdo a nuestras afinidades.

  5. Patricio Rico Vargas dice:

    Lo importante para poder tener habitos de lectura, justamente es leer mucho, la persona que no es adicta a la literatura tendra su mundo mas limitado,pero por otro lado los libros en chile son demasiado caro para el bolsillo de un trabajador, por lo tanto ya esa familia estara limitada para tener acceso a su aducacion en terminos de literatura.

  6. Roberto dice:

    Gran artículo. He reconocido “errores” a corregir. Me cuesta mucho saltarme una sola palabra del texto y me he sorprendido al ver que quizás no es tan malo! Intento hasta torturarme con algunos libros imposibles de acabar porque no tolero abandonar una lectura. Y hasta hoy era incapaz de leer dos lecturas al mismo tiempo, hasta el punto de tener ganas de acabar con uno para ponerme con el siguiente! Tomo nota ya! Gracias!

  7. sandra dice:

    Muy buen artículo. No era
    consciente pero hago muchas de las acciones que nombran como propias de la lectura activa.Y eso me satisface porque inconscientemente estoy dando pasos para ser una buena escritora o por lo menos intentarlo. Saludos

  1. 26 Agosto, 2015

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