El difícil arte de escribir con humor

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Hay personas que nacen bellas, profundas y trascendentes. El resto de los mortales no tenemos tanta suerte y es preciso buscar otras maneras de sobrevivir a las penurias de la vida. A veces la opción es esconderse detrás de la máscara griega de la comedia y pasar a ser “el gracioso” del grupo, el ocurrente.

Cuando una de estas personas graciosas u ocurrentes decide escribir tiende hacia ese estilo, el de la comedia. Gente mucho más inteligente que yo ha llegado a la conclusión de que la tragedia es la raíz de toda comedia: Burlarse de nuestras debilidades, defectos y adversidades es, de hecho, una efectiva forma de hacerles frente. La comedia es una tragedia mirada con otra óptica.

Escoger el género de la comedia como principal en sus novelas es echarse encima una serie de pesos extra, además de los de ser escritor. Es muy duro dedicarse profesionalmente a escribir comedias, porque:

1- Todo el mundo espera que su último libro sea tan o más divertido que el anterior. Esto es posible hasta cierto punto, pero los lectores no lo entienden así, usted deberá hacer cada vez más gracia con sus ocurrencias. Como añadido, no todo el mundo entenderá su humor.

2- Cuando escribe algo en otro género, que no se supone que sea gracioso (o quizás un poco humorístico, pero no una comedia) la gente se desilusiona.

3- No lo tomarán en serio en la mayoría de premios literarios. Y esto es injusto, pero real. Una novela cómica no parece hacer méritos como un tema profundo o serio. Pasa lo mismo con las películas: ¿Qué tan a menudo una comedia gana un Óscar?

4- Lleva algún esfuerzo extra lograr que sus libros sean publicados. Las editoriales parecen temer los libros cómicos, quizás porque no se ven tan importantes ni comprometidos como los libros de temática “seria”.

5- Las expectativas son enormes. No sólo se espera que produzca un libro con un gran argumento, buenas caracterizaciones, punto de vista, una motivación creíble y diálogos brillantes como todos los otros escritores, además debe hacer reír a la gente mientras lo leen. Habrá un requisito extra para usted, una prueba adicional de que los demás no tienen que pasar. Y usted no recibirá más reconocimiento o dinero por ello.

Sí, no es justo. Pero las cosas son así… entonces ¿por qué escribir comedias?

Porque una buena comedia es magia para algunos lectores y lo amarán por hacerlos sonreír.

Porque no todo el mundo puede hacerlo… no hay que ser “sólo” un buen escritor, además debe ser ocurrente, gracioso y divertido. No queda mucha gente así en el mundo.

Porque es su medio natural de expresarse y no puede evitarlo.

Bueno, entonces si a pesar de todos los puntos en contra que tiene el género, de igual manera va a escribir comedias, he aquí algunos consejos básicos:

1- La regla de: Lo peor que pueda pasar
Nunca caiga en la tentación de hacerle las cosas fáciles a sus personajes. Siempre debe caerles encima la peor de las desgracias, de la peor forma y sin atenuantes. Recién ahí es cuando debe preguntarse ¿cuál es la forma más graciosa de resolverlo?

2- El argumento en sí debe ser cómico
Esta es la parte más difícil. Es lo que diferencia las verdaderas comedias de los libros con “algo de humor”. El planteamiento básico de la historia debe ser humorístico.
En Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams, el planeta tierra está a punto de ser demolido para un paso interestelar. La misma premisa del argumento es graciosa. Los planes de construcción se han presentado a consideración durante décadas, pero como nadie en el mundo es consciente de la vida más allá de la nuestra, por supuesto, los planes han seguido sin protesta. “Planeta apático… no les tengo ninguna simpatía en absoluto”, dice el jefe de construcción Vogon antes de volar la Tierra en pedazos. Eso es comedia pura.

3- Las situaciones deben ser originales y… divertidas
Con distintas intensidades, por supuesto, para darle algún respiro a su lector.
Volviendo a la Guía del autoestopista galáctico. ¿Y si… los humanos no eran los únicos que experimentaban con animales en nombre de la ciencia? ¿Qué pasa si los ratones estaban experimentando con seres humanos? ¿Qué pasa si… la respuesta al sentido de la vida es el número 42?

4- Escoja algún hecho divertido que repetir
Uno de los más efectivos modos de hacer comedia es la repetición. Los lectores buscan ese instante en que saben que el protagonista hará algo característico, que han leído antes, pero que siempre causa gracia. Es la base de las comedias televisivas, mientras más conoces a los personajes más gracia causa que hagan esas cosas que sabemos que van a hacer. Como la reacción de Sheldon cuando alguien se sienta en su sitio del sofá en Big Bang Theory.

5- Los personajes deben ser graciosos
Por mérito propio o por comparación. Es el recurso humorístico más utilizado y hay montones de ejemplos. Volviendo al maestro Douglas Adams, creo que Marvin el robot depresivo es uno de los grandes aciertos de la ficción cómica:

“- Vamos -dijo con voz monótona-. Me han ordenado que os lleve al puente. Aquí me tenéis, con el cerebro del tamaño de un planeta y me piden que os lleve al puente. ¿Llamaríais a eso un trabajo satisfactorio? Pues yo no.”

“- Lo siento, ¿he dicho algo inconveniente? -dijo Marvin, que prosiguió su lento avance con indiferencia-. Perdonad que respire, cosa que de todos modos jamás hago, así que no sé por qué me molesto en decirlo. ¡Oh, Dios mío, qué deprimido estoy! Ahí tenemos otra de esas puertas satisfechas de sí mismas. ¡La vida! Que no me hablen de la vida.”

6- Que no decaiga (demasiado) el ritmo
Es cierto que no se puede ir todo el tiempo acelerado, pero el “paso de comedia” generalmente es ligero. En los momentos en que debemos ralentizar un poco la marcha se pueden ir mezclando frases cómicas en las descripciones o diálogos humorísticos.

7- Juegue con las palabras
El idioma es su herramienta y éste puede ser cómico por sí mismo. Puede utilizar juegos de palabras, sorpresas, sarcasmo, exageración, palabras con doble sentido, referencias veladas. Por ejemplo:

– Yo una vez tuve la gripe. Fue horrible. No pude comer nada por casi tres horas.

Esperamos leer: “No pude comer nada por casi tres días”. Pero nos sorprende la palabra horas, además es una exageración, lo que ya es gracioso. Pero espere, en boca de un obeso es además autocrítica: Tres en uno.

8- Utilice las experiencias de vida
También en la Guía del autoestopista galáctico: Los Vogon han desarrollado una forma única de tortura. Leen su poesía recién escrita a las víctimas. Es insoportable.

He ido a recitales de poesía improvisada y me reí mucho al leer esto. Douglas Adams escribió para gente que, como yo, ha ido a recitales de poesía y (lo más probable) compartió su reacción. No todas las personas apreciarán este humor, pero está bien. Tampoco todo el mundo va a apreciar cada línea divertida que usted escriba. Y hay que aceptarlo.

9- Aprenda de los maestros
No explique de más. No trate de justificar un chiste, sólo suelte la línea. Ni siquiera necesita una reacción de sus otros personajes. Algunos lectores captarán la broma, otros no, pero a quien lo haga seguramente le hará mucha gracia.

10- Advertencias
a. El humor necesita contexto.
Mucho de lo que nos hace reír depende de nuestra experiencia, educación, edad y género. Es por eso que algunas personas encuentran divertido a Los Monty Python, Les luthiers, Porcel y Olmedo, Pajares y Esteso, y otras no.

b. ¿Puede usted aguantar la presión? No todo el mundo va a ver con buenos ojos su tipo de humor, sobre todo en la sátira. De hecho, algunos pueden llegar a molestarse, si perciben que usted se está riendo de algo que valoran. Hay una línea muy fina entre el humor y la falta de respeto. Una línea escurridiza y a veces imperceptible que sólo notará cuando la haya cruzado. Los comediantes en vivo hacen esto con frecuencia y se lanzan al vacío cuando se meten con la gente de la audiencia. Si usted va a escribir humor, tiene que ser capaz de soportar el calor de ir demasiado lejos.

Esto es una introducción a la escritura de novelas cómicas. Intentaré aportar más datos en próximos artículos.

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4 Respuestas

  1. Fénix dice:

    Buena entrada.

    Creo que no se valora lo suficiente a los cómicos. Ser gracioso como profesión no es lo mismo que hacerse el gracioso en los ratos buenos que uno tiene cuando está a gusto. El compromiso es enorme y no es fácil estar constantemente inspirado y de humor para crear comedia. Los comediantes también están sometidos a las vicisitudes de la vida.

  2. Buenos consejos. Efectivamente parece que valora más en literatura el drama, quizá porque se dice que gustan más las historias tristes que las felices, basta recordar el comienzo de Anna Karennina. En cualquier caso uno debe escribir lo que sienta y le apetezca, sin pensar en la repercusión o los premios.
    Hay muchos recursos al alcance del escritor de historias de humor: la parodia, el disparate, el absurdo, la sátira, la ironía, el narrador deficiente… Lo importante es tener en cuenta que es un género que no admite salirse del camino trazado. Debe estar claro y bien planteado desde un principio.

  3. nicbonder dice:

    Creo que es mucho más difícil escribir con humor. Cuesta más hacer reír con recursos auténticos que hacer llorar con golpes bajos. En Argentina tenemos grandes escritores que supieronhacer reí, Casciari, Fontanarrosa, Soriano, Sacheri.
    Intento seguir ese camino en mucho de mis cuentos, pero es complicado, sobre todo hacerlo en un cuento largo, creo que una novela graciosa que no baje el ritmo y la intensidad en todo el libro, debe ser considerada una obra de arte como el mejor de los libros dramáticos.

  4. Paola dice:

    Me ha encantado la entrada.
    No encuentro muchos artículos que traten el tema así que espero con impaciencia la próxima entrada.

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