Personajes sin argumento

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Para algunas personas, las ideas para escribir novelas se gestan en la interconexión de eventos. Desde la nebulosa abstracta de un deseo de comunicar algo se van relacionando acciones que llevan a consecuencias y más acciones.

Eventualmente crean una línea argumental incipiente del tipo: “primero pasa esto, luego esto otro y entonces aquello”. Así sienten que tienen una idea bastante definida de lo que quieren decir, dónde se situará la acción y cuál es la sorpresa o la originalidad de la historia.

Usualmente los personajes, en esta etapa, son un estereotipo indefinido que sea funcional a la historia que quiere contar. Estos escritores se centran en delinear entonces un argumento, tratando de hacer coincidir piezas, hechos y giros… muchas veces con resultados decepcionantes. Lo que sucede es que falta el desarrollo de uno de los componentes más importantes: los personajes.

Hay otro tipo de personas que no generan ideas de escritura partiendo de eventos, sino de personajes. Y eso también es muy válido. Tener un conocimiento íntimo de su personaje principal sigue siendo una excelente ruta para resolver el recorrido de una historia.

Hay que tener en cuenta que los escritores, aún los menos experimentados, son expertos lectores (o deberían serlo). Usted, como todos, ha leído, escuchado y observado historias durante mucho tiempo. Pero, mientras todos nos podemos sentir más o menos confiados en poder distinguir una buena novela de una intrascendente o mala, cuando se trata de nuestras propias historias se nubla nuestro criterio y perdemos objetividad.

Si usted no es de los que siempre tienen una clara noción de lo que debe suceder en su novela, hay algunas técnicas que le ayudarán a desarrollar la acción partiendo no de un argumento, sino de los personajes.

Primero: ¿Qué es lo que nuestro personaje quiere? En este punto trate de no enfocarse en las fuerzas externas que acechan el mundo del protagonista. Empezar en un empleo nuevo, la muerte del mejor amigo, una llamada del presidente… ese tipo de cosas seguramente le dará qué hacer, pero el sentido de una historia no es mantener al personaje ocupado, sin más.

El personaje debe tener una motivación interna, una necesidad (que lo lleva a iniciar eventos, a buscar y moverse) además de una motivación externa (que es lo que lo obliga a actuar en reacción).

Es importante trabajar en la definición de la motivación interna primero. Si usted conoce a su personaje entonces tendrá alguna idea de sus necesidades. Puede ser todo lo indefinido que quiera (quizás quiere ser feliz, encontrar el amor, sobreponerse a su timidez) usted sólo tiene que identificar el área de su personalidad que el personaje quiere resolver.

Una vez que tenga una idea general de lo que su personaje quiere, es necesario limitar el enfoque a lo que podría satisfacer esa necesidad (una acción física, un objeto, un acontecimiento, una cosa). Tal vez es un trabajo, o una persona, o un gran diamante. Algo tangible hará que se sienta mejor. No se conforme hasta que se le ocurra algo que represente más que un interés pasajero, eso debe tener suficiente fuerza o su personaje parecerá débil al perseguir algo nimio o fácil de conseguir.

Segundo: ¿Qué es lo que impide al personaje conseguir lo que necesita? Lo que sea que el protagonista quiera, es importante que no pueda conseguirlo. No sólo porque le falte motivación u oportunidad, sino porque usted ponga intencionalmente enormes obstáculos en el camino. Mientras más grandes mejor.

Por ejemplo, si la historia es sobre un padre que quiere volver a conectar con su hija distanciada, ¿qué podría impedirle hacer eso? ¿Ella se niega a hablar con él? Eso haría las cosas difíciles, pero para que sea una historia interesante le falta algo. Pero supongamos que él es comisario de un pueblo y ella discutía continuamente con él en su adolescencia (desde la muerte de su madre víctima del cáncer) porque él era muy estricto y además ella quedó embarazada a los 17 años y finalmente se fue de casa. Ella (con mucho esfuerzo y una beca para madres solteras) se recibe de médico y regresa a poner una consulta en el pueblo, pero sigue sin querer hablar con él y no le deja ver a su nieto. Una banda de traficantes, para lograr que el comisario los deje en paz, secuestra al pequeño.

No introduzco el tema del secuestro porque quiero escribir un thriller sobre un hombre cazando a un puñado de chicos malos para salvar un niño (a pesar de que parezca eso a ojos del lector). Lo que hago es crear una serie de eventos externos que fuerzan a los personajes a entablar una relación conflictiva, para buscar un bien mayor y resolver su necesidad interna.

Usted necesita llegar a esos extremos, aunque no sepa todavía cómo resolver esa situación, para aportar interés a la historia y mantener su mente en continuo movimiento. Mientras más difícil parezca el obstáculo, más inventiva habrá que poner en la solución.

Esto no implica aparecer con problemas insuperables de la nada. Todo tendrá un sentido, un propósito. Lo seguro es que escribir sobre lo obvio y evidente no es interesante para nadie, y menos lo será para el lector. Sólo pase un tiempo observando sus personajes e intervenga en el momento adecuado para hacer las cosas menos sencillas.

Tercero: ¿Cuál es el objetivo de lo que le pasa a su personaje? Usted sabe lo que su personaje quiere, su motivación interna y externa. Se le ocurrió una manera de ordenar la escena para que sea realmente difícil resolver sus necesidades. Ahora debe crear un viaje interesante para que su personaje logre sus objetivos. Esto sí es lo que se parece más a un argumento.

Usted puede simplemente intentar improvisar, y algunas personas que tienen un sentido innato de la narración pueden trabajar de esta manera de forma natural. Pero si usted no se siente muy seguro de hacerlo bien, o desea una guía en su primera vez, entonces usted puede hacer lo que los escritores han estado haciendo desde hace siglos.

Tome una historia que te gusta, que tenga un enfoque similar a lo que espera escribir, y copie la estructura (la organización interna, no la novela).

Esto no significa plagiar la historia. Si su modelo empieza en una torre, con un hombre apuntando a la cabeza de la Reina de Inglaterra, no empiece usted con una mujer sobre un árbol con la mira telescópica sobre el pecho del Rey de España.

Descubra el sentido de la escena. ¿Estamos viendo los preparativos para un asesinato para mostrar qué tan bueno es el personaje en su trabajo? ¿Está estableciendo su rol en una organización? ¿Es una reacción porque se siente traicionado a nivel personal?

Lo que usted crea que sea lo que en verdad está sucediendo está bien, haga su propia escena para alcanzar el mismo objetivo aplicado a su personaje. No importa si su interpretación está errada. No importa si usted tiene que hacer algunos cambios para hacer que su historia encaje mejor. No importa si usted se salta alguna escena que no le gusta. Sólo haga su versión.

Luego haga lo mismo para la siguiente secuencia de escenas.

Esto llevará su tiempo, pero como herramienta de aprendizaje puede ser muy eficaz. Tenga en cuenta que una vez que acabe un primer borrador basado en este método vendrá el momento de la revisión, de cambiar las cosas, quitar algunas escenas, cambiar el orden de otras. De hecho, usted puede darse cuenta de que esa estructura no funciona muy bien para su historia antes de terminar el primer borrador, pero usted también encontrará que su cerebro es un hervidero de posibles alternativas.

La cuestión no es producir una imagen espejo de un libro que ya existe (le garantizo que eso es bastante más complicado de lograr), pero usted comenzará muy pronto a ver que lo que aparenta una escena en la superficie es muy diferente de lo que realmente está pasando en términos de la narrativa general de la historia.

Diferentes libros tendrán diferentes estructuras así que elija cuidadosamente. Una novela de Dan Brown es tan diferente a un libro de Mario Vargas Llosa como una cabaña de madera es a un hospital. Se aplican los mismos principios básicos, pero se utilizan en la construcción muy diferentes métodos y materiales.

La mayoría de los libros sobre escritura tienden a simplificar las cosas a un método (porque es más fácil de redondear en un libro de 150 páginas). Y muchas veces ese método tiende a favorecer el tipo de enfoque de las novelas de Dan Brown, porque es más fácil de ver cómo las cosas están estructuradas en esa clase de libros. Eso no quiere decir que sea bueno o malo hacerlo de esa manera, pero podría no ser lo que necesite su historia.

No hay una sola manera de escribir un libro, no existe una plantilla garantizada para conseguir un éxito de ventas, no hay un número mágico de páginas ni está determinado qué eventos específicos tienen que suceder. Por cada libro que ha triunfado usando un método en particular existen muchos que utilizan el mismo método y han fracasado estrepitosamente.

El ejercicio de escribir una escena que cumpla más de una función (lo que está sucediendo en el momento, la preparación para el futuro, lo que se ve afectado por el pasado) implica el esfuerzo de lograr la interconexión de los eventos, y éstos vínculos comenzarán a surgir de manera natural con la práctica. En lugar de tener que pensar en cuál debe ser el argumento, tendrá en mente los fundamentos de los sucesos en la escena (causas, acción, reacción y consecuencias). Entonces la primera acción de su personaje dará lugar a la siguiente y la siguiente y la siguiente.

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4 Respuestas

  1. Les agradezco esta cátedra. Yo empecé escribiendo hace ya 20 años, asistí a 4 talleres muy intensos, pero a la distancia, fue poco lo que aprendí, todo lo enfocaban a la practica de escribir, era una practica sin rumbo. Mucho aprendí leyendo, y más echando a perder largos e intensos escritos. Yo mismo me autocriticaba y fueron miles de páginas que mandé a la basura. Tengo publicadas 8 novelas, no sé cuantos cuentos y comentarios sobre diversos temas, pero sigo pensando que no tengo la estatura de lo que se pueda considerar un escritor. Cuando entro a una librería me encojo, me siento como un microser que quiere ser. Lo bueno es que mi espíritu es férreo, pero además, siento que escribiendo no le hago mal a nadie, y me consuela de que tal vez, algún día, logre escribir algo interesante.
    Saludos cordiales.

    • escrilia dice:

      Gracias a ti, Leónidas, por pasarte por el blog a leer. Si tienes 8 novelas publicadas eres un escritor con todas las letras. Sigue con esa voluntad, seguramente ya has escrito cosas buenas, pero siempre se puede mejorar. Saludos.

  2. jaime castillo dice:

    Es sumamente interesante este tema, yo tengo el problema con mi última novela, siento que los dos personajes principales no tienen un objetivo en común, desde el principio se ven envueltos en sus propios problemas desde niños pero se encuentran hasta el final de la historia. No se que hacer, si dejarlos así o por lo menos tratar de que interactuen de alguna forma desde el principio.

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