La etapa de revisión

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La importancia de la revisión y corrección de nuestra escritura es indudable, pero la forma en que se llega a ser un buen auto-corrector no lo es. Talleres de escritura hay por todas partes y de todo tipo, pero nunca me he encontrado con un grupo que haga un taller de autocorrección. Hay una serie de libros útiles sobre la autoedición (como corrección, no publicación), pero suelen descomponer el proceso de edición en las tareas que le guiarán en la selección de palabras, estructura de la trama, el desarrollo del carácter, y los temas literarios. Sin embargo, una buena auto-revisión no es sólo el producto de la aplicación estrategias parciales, sino de un modo de pensar particular. Los editores tienen un modo de pensar diferente acerca de la escritura que los escritores.

Entrenarse para ver los defectos de su propio trabajo en vez de su belleza es un reto constante. No intentaré enseñar a nadie a ser humilde, pero le puedo proporcionar algunas pautas sobre cómo entrenarse para pensar como un editor. Aquí están algunas características esenciales de la mentalidad editora, necesarias para pensar como un editor al momento de llevar a cabo la revisión de nuestra novela.

Deje su ego fuera de la oficina
La escritura es un acto nacido de la arrogancia, la revisión es un acto nacido de la humildad. Con el fin de escribir un libro, tiene que lanzar la precaución al viento, dejar que la musa (esa parte derecha de su cerebro) tome el control y de alguna manera pueda capturar la magia de la historia, la que está en su cabeza. Con el fin de auto-corregir un libro, primero hay que reconocer que lo que está escrito es imperfecto y necesita tanto ajustes a gran escala como pequeños cambios de artesano; y que llevará trabajo, mucho, mucho trabajo.

Confíe en sus instintos de lector y entrénese para responder a ellos.
La mayoría de los escritores son lectores sofisticados que pueden encontrar el sentido que quiso darle a su escritura el autor de una obra e intuir si no está del todo logrado. Es una intuición, casi un instinto, es descubrir ese algo que no está del todo bien. La mayoría de los escritores también pueden darse cuenta de ese ‘algo no encaja’ en su propio trabajo, pero no logran decidirse a hacer algo al respecto. Es muy fácil quedar atrapado en el flujo de palabras y demasiado difícil detenerse y averiguar qué es lo que necesita ser arreglado… y arreglarlo.

La auto-corrección requiere, como escritor, entrenarse para prestar atención a sus instintos de lector, y actuar cuando esos instintos detecten algo. Por ejemplo:

Si necesita volver a leer un pasaje de su obra porque no puede concentrarse leyendo sus propias palabras, entonces otros lectores también se sentirán dispersos. Arréglelo.

Si tiene que volver a leer un pasaje para entenderlo, su lector tampoco lo entenderá. Arréglelo.

Si usted tiene una duda acerca de si los eventos en la página son compatibles, o la acciones son realmente fieles al personaje o a la escena, o duda si encajan de forma fluida en la trama, hágale caso a la duda y arréglelo.

Si usted lee un pasaje, piensa “Voy a arreglar eso más tarde”, y sigue con la lectura, usted está haciendo caso omiso de sus instintos. Arréglelo ahora.

Las excusas son una señal de que necesita edición
En cualquier momento en que usted detecta que un pasaje no está funcionando, pero termina justificando su inacción, significa que usted tiene que despertar a su editor. Las justificaciones más comunes son:

“No está funcionando, pero es porque yo estoy cansado, seguramente tendrá sentido para mis lectores”.

“No es perfecto, pero es mejor que muchos otros escritores que publican.”

“No tiene mucho sentido ahora, pero es porque no he entrado en el tema todavía.”

La respuesta editorial a todas estas justificaciones sería: “Usted no tiene un problema (sus instintos de lector funcionan bien) pero su escritura si tiene problemas.” Arréglelos.

Mantenga el libro completo en su cabeza
Confiando en su instinto lector podrá trabajar pasajes individuales, pero ¿qué pasa con la revisión a gran escala? Esto requiere una comprensión compleja pero a la vez clara de lo que la novela trata, en su nivel más profundo, en su esencia. Esa comprensión es la única guía disponible para saber qué conservar y qué cortar, qué mover y qué dejar. Los buenos editores se interiorizan de este conocimiento y mantienen todo el libro en su cabeza, desde los pequeños detalles a la imagen completa. Entendiendo que se está trabajando en un manuscrito, se deben evaluar cada párrafo, cada personaje, cada evento, cada diálogo y cada acción en el texto en relación a su contribución (o su menoscabo) de la idea principal del libro.

Para lograr una buena auto-revisión, usted tiene que desarrollar esta profundidad, de varias capas de comprensión de su propio trabajo, debe tener en la cabeza todo el proyecto y mantenerse fiel a la idea, el tema y la premisa principal. Tiene que conseguir un punto de vista fuera de la historia, que abarque el proyecto en su totalidad. Esto es difícil, porque la escritura requiere profundizar en los detalles, la trama, los personajes, la historia, las escenas, lo diálogos, etc. Durante la revisión debe discernir el tema (a menudo oculto) de fondo y separarlo limpiamente de la trama, los personajes y la historia. Un escritor está en el bosque, describiendo los árboles, un editor está en un punto de vista más elevado, y a la vez de ver la tierra, los árboles, el bosque, los caminos y los patrones que se manifiestan en el bosque, y la relación del bosque con el paisaje circundante.

¿Qué magia, régimen o plan de trabajo puede entrenar a un autor para obtener este tipo de visión sobre su propio trabajo? Para algunos, se trata de un asunto de meditación y de auto-conocimiento. Para otros, es una cuestión de trabajar a través de los detalles (a menudo utilizando gráficos, líneas de tiempo, esquemas mentales, post-it, fichas, etc.)

Lo que está claro es que es una cuestión de inmersión total, y de entrenamiento. Volver a releer el trabajo hasta que su cerebro esté lleno de sus detalles. Luego, con todos los detalles girando en su cabeza, darle un tiempo de procesamiento. Caminar, despejarse, escuchar algo de música tranquila. Finalmente, sobreviene un estallido de inspiración editorial y todo se vuelve claro. Ya sabe lo que hay que cambiar. Cuando esto sucede, entiende que usted está pensando como un editor acerca de su propio trabajo.

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6 Respuestas

  1. Muy buenos consejos: como dices, cuando al autor no le convence del todo lo que ha escrito, ¿cómo va a esperar que a sus futuros lectores sí les convenza? De todas formas, quizás también llegue un punto en el que pase justo lo contrario y que el escritor, ya harto, piense que todo lo que está escribiendo es una m*erda.

    • tomack dice:

      Si, seguro! Cuando se llega al “punto de saturación” lo mejor es tomarse un par de días libres, despejarse del texto, incluso escribir otra cosa. Entonces vuelves y lo lees con ojos frescos. Todo es factible de mejorar, lo importante es darse cuenta y hacerlo.

  2. Lo mas importante en el proceso de escritura para mi es el proceso de auto-revisión.aunque es la tarea mas difícil de realizar.interesantisimo tu post.

  3. Un proceso terrible. Pagaría si pudiera. Daría mi dedo meñique (que no uso). Me clonaría. El mal trago para la otra. Casi cualquier cosa…
    La revisión: ese momento en el que piensas “Quién me manda meterme en este lío, qué necesidad?”
    Pero no queda otra.

    • escrilia dice:

      Laura, debería afrontarlo de manera creativa, como una oportunidad para expresarse, no como un proceso restrictivo. La revisión permite activar nuestro espíritu artesano y buscar con paciencia esa palabra justa que hará que el párrafo brille y hará sonreír al lector, que lo leerá dos veces para disfrutarlo. Ese momento merece la pena.

  4. jaime castillo dice:

    El problema de la revisión es el enamoramiento que tengas por tu novela, que aunque ya has cambiando algunas cosillas, no te permite quizas, hacer cambios radicales a tu obra porque la amas demaciado, y llega un momento en que topas y ya no sabes que más arreglar, ese es el momento justo de buscar una segunda opinión, de un amigo, de un critico, de un grupo etc. Para estar seguro que los cambios que realizaste fueron los justos, y cuando tu novela haya pasado el escrutinio de la critica, entonces estas listo para publicar.

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